El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes que decidió reducir sustancialmente la participación de su país en los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, al tiempo que insinuó haber mantenido contactos con el líder norcoreano Kim Jong Un.
La medida fue comunicada un día antes del inicio de las maniobras denominadas Ulchi Escudo de Libertad, que tienen una duración prevista de 11 días y buscan preparar la defensa conjunta contra Corea del Norte.
Trump justificó la decisión señalando que los ejercicios envían una señal “inapropiada y hostil” a Pyongyang, y aseguró que su vínculo personal con Kim contribuye a reducir tensiones en la región.
Críticas a Corea del Sur y a la OTAN
El mandatario reprochó a Seúl no haberlo apoyado en la guerra contra Irán, conflicto que, según él, busca impedir que Teherán obtenga la bomba atómica. “Tenemos 39,000 soldados allí, protegiéndolos de Kim Jong Un, y ustedes no van a ayudarnos en una operación muy sencilla en Irán. Eso es extraño”, dijo en el Despacho Oval.
Trump también cuestionó el respaldo de los aliados de la OTAN, afirmando que Estados Unidos no puede “ir por ahí protegiendo a todos estos países, especialmente cuando ellos no están allí para ayudarnos”.
Funcionarios surcoreanos confirmaron que las maniobras comenzaron según lo previsto y expresaron confianza en que la relación personal entre Trump y Kim pueda devolverlos a la mesa de negociaciones.
Reacciones y tensiones
La decisión generó críticas en Washington. El senador demócrata Jack Reed calificó la medida de “insensata e improvisada”, mientras que analistas advirtieron que la reducción de los ejercicios podría debilitar la coordinación de la alianza y la capacidad de disuasión frente a Corea del Norte.
El profesor Leif-Eric Easley, de la Universidad de Mujeres Ewha en Seúl, señaló que la medida “atrasará el proceso para que Corea del Sur asuma más responsabilidad en su propia defensa”.
Corea del Norte, que considera las maniobras un ensayo de invasión, lanzó un misil balístico sobre el mar de Japón en señal de protesta.
Los dos países asiáticos terminaron la guerra de 1950-53 con un armisticio, sin un tratado de paz, lo que mantiene vigente la tensión en la península.




