El banco BBVA estimó este martes que los daños materiales directos ocasionados por el terremoto de magnitud 7,4 registrado la semana pasada en Colombia se sitúan entre 20 y 30 billones de pesos (equivalentes a entre 6,378 y 9,567 millones de dólares).
El presidente de BBVA en Colombia, Mario Pardo Bayona, dio a conocer la cifra en un encuentro con medios de comunicación en Bogotá, donde además previó que la actividad económica se recupere en un período de entre seis y nueve meses.
Impacto y estimaciones
La cifra coincide con la ofrecida la víspera por el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, quien desglosó el total en 24,5 billones por pérdidas en edificaciones y otros 5,5 billones en infraestructura pública averiada. Ambos cálculos son provisionales, a la espera de consolidar el balance oficial.
Pardo Bayona aseguró que el terremoto ha tenido “un impacto muy significativo” en infraestructuras y vivienda, aunque algo “más moderado” en la actividad económica general. Anticipó que el flujo de actividad podría suponer una caída del 3 a 4 % del PIB en los departamentos más afectados.
El directivo, que dejará la presidencia de la filial colombiana a finales de mes, se mostró optimista respecto al efecto que tendrá la inversión proveniente de fondos nacionales —privados y estatales— e internacionales en las regiones golpeadas. Según sus cálculos, para principios de 2027 el flujo de actividad en esas zonas habrá superado la línea base, es decir, el nivel que se habría alcanzado sin el terremoto y la inversión de reconstrucción.
Reconstrucción y apoyo financiero
El BBVA anunció que contribuirá con dos millones de euros (unos 2,32 millones de dólares) a la reconstrucción.
Por su parte, el presidente De la Espriella confirmó la semana pasada su intención de declarar la emergencia económica para canalizar las ayudas y adelantó que prepara un plan nacional de reconstrucción.
El desafío para Colombia será equilibrar la atención inmediata a las víctimas y la recuperación de las zonas afectadas con la necesidad de estabilizar las cuentas públicas, en un contexto de déficit fiscal del 6,4 % del PIB y una deuda récord de 1,167 billones de pesos.




