Bogotá. Cientos de colombianos se congregaron este viernes en la Plaza de Bolívar para recordar a las 331 personas que perdieron la vida en el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el centro y suroeste de Colombia el pasado 10 de agosto.
La jornada, denominada “Oración por Colombia y gran velatón por las víctimas y familias afectadas en el terremoto”, estuvo marcada por velas, plegarias y cánticos cristianos. Al homenaje asistieron el presidente Abelardo de la Espriella y la primera dama, Ana Lucía Pineda.
El desastre natural también dejó 4.449 personas heridas y al menos 406.963 damnificados. Según el balance más reciente de las autoridades, el sismo afectó a 16 departamentos y 494 municipios, además de provocar daños en 187.839 viviendas y destruir otras 33.395.
Durante el acto, la primera dama resaltó la solidaridad nacional e internacional con las comunidades afectadas. Informó que desde otros países han llegado cerca de 640 toneladas de ayuda humanitaria, mientras que en Bogotá se han recolectado aproximadamente 2.640 toneladas de donaciones.
La ceremonia se extendió durante unas tres horas y contó con la participación de líderes de distintas iglesias cristianas y del catolicismo. El componente religioso tuvo un papel central durante el homenaje, dedicado a las víctimas y a las familias que aún enfrentan las consecuencias de la emergencia.
Sin embargo, las condiciones climáticas obligaron a finalizar el evento antes de lo previsto. La lluvia impidió que el presidente se dirigiera a los cientos de asistentes que se encontraban en la plaza.
El epicentro del terremoto se ubicó en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, y la emergencia golpeó especialmente a comunidades de Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño.
A varias semanas de la tragedia, miles de familias permanecen a la espera de asistencia y de la reconstrucción de sus hogares, mientras Colombia continúa enfrentando las consecuencias de uno de los desastres naturales más graves registrados recientemente en el país.




