La desigualdad ante la ley, la impunidad y la delgada frontera entre buscar justicia y tomarla por propia mano son los ejes de “El Juicio”, una serie inspirada en casos reales de abuso sexual dirigida y escrita por Daniel Krauze y protagonizada por Eugenio Derbez y Pedro Alonso. La producción plantea un cuestionamiento profundo sobre un sistema donde el poder y los recursos pueden inclinar la balanza.
Justicia perversa
“El sistema de justicia puede ser algo perverso”, afirmó en entrevista con EFE el actor español Pedro Alonso, conocido por su papel en La casa de papel. Señaló que el problema trasciende la corrupción y alcanza las posibilidades que ofrece el sistema a quienes cuentan con mayores recursos. “Muchas veces alguien puede decir ‘tengo un paquete de abogados porque tengo mucho dinero’ y estos van a localizar la forma de desmontar el proceso judicial. Y es una perversión”, sostuvo.
Alonso confesó que inicialmente pensó rechazar la propuesta, pues se encontraba en un descanso profesional. Sin embargo, tras leer los primeros capítulos, terminó los ocho guiones “del tirón” durante un fin de semana. Lo convenció que la serie combinara historia basada en crímenes reales con suspense, sin frivolizar sobre temas como la violencia de género y la violencia estructural.
Responsabilidades colectivas
Para Alonso, la violencia estructural no surge de un único lugar, sino de “una cadena de cosas” que puede dejar a una persona sin herramientas para reaccionar. La propuesta le interesó porque obliga a mirar también las responsabilidades individuales y colectivas que suelen quedar ocultas. “Es que yo hice, es que yo sentí, es que yo miré para otro lado”, ejemplificó sobre las conductas que la serie intenta poner sobre la mesa.
Entre justicia y venganza
El proyecto nació de una investigación del periodista León Krauze y posteriormente incorporó el trabajo de Daniel Krauze con víctimas y sobrevivientes de abuso sexual. Los creadores optaron por mezclar diferentes historias reales en lugar de reconstruir un único caso, para evitar identificar y revictimizar a quienes denunciaron.
“Creemos que era una historia que se necesita contar”, explicó Eugenio Derbez, quien subrayó que los problemas de impartición de justicia existen en diferentes países, aunque en Latinoamérica adquieren especial relevancia por la impunidad y la corrupción.
“En una sociedad justa tiene que escucharse a la víctima, cosa que no siempre sucede”, afirmó Derbez, pero advirtió que al mismo tiempo “se tiene que seguir un debido proceso con el acusado”. “Mientras no haya estas dos cosas, no puede haber un equilibrio y no puede haber justicia”, añadió.
Dilema para el espectador
Para Daniel Krauze, la pregunta central surgió también de su experiencia como padre: “¿Hasta dónde estaría dispuesto yo a llegar para que no le pasara nada, para protegerla, para defenderla en caso de que le ocurriera algo?”.
Alonso consideró que esa ausencia de certezas constituye uno de los principales valores de la historia: cuando la justicia deja de ofrecer respuestas claras, tampoco resulta sencillo distinguir entre víctimas y culpables, justicia y venganza. “Lo que mola es cuando tú no sabes exactamente qué pensar”, afirmó.
La serie traslada así el dilema de la pantalla al espectador: ya no se trata únicamente de juzgar las decisiones de sus personajes, sino de preguntarse desde qué certezas se les condena o absuelve.




