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Rusia celebra elecciones legislativas este fin de semana con Putin bajo presión por el desgaste de la guerra

Moscú. Rusia acudirá este fin de semana a las urnas para elegir a sus representantes legislativos en medio de un escenario adverso para el presidente Vladímir Putin y el partido oficialista Rusia Unida, cuyo respaldo ha disminuido por el cansancio generado por la guerra en Ucrania y las dificultades que enfrenta la población.

La aprobación de Putin ha registrado una caída de entre 15 y 16 puntos desde marzo, de acuerdo con encuestas oficiales. Aunque en las últimas semanas mostró una leve recuperación, su nivel de respaldo ronda el 67 %, una de las cifras más bajas desde el comienzo de la ofensiva militar contra Ucrania.

El desgaste también alcanza a Rusia Unida. Los sondeos independientes sitúan su intención de voto ligeramente por encima del 20 %, mientras que las mediciones oficiales le otorgan alrededor del 35 %. El objetivo del Kremlin es conservar su amplia mayoría en el Parlamento.

Uno de los principales motivos de preocupación para las autoridades es el creciente agotamiento de la población frente al conflicto. Según el Centro Levada, el 59 % de los rusos respalda actualmente el inicio de negociaciones de paz. La posibilidad de una nueva movilización militar también genera inquietud, especialmente después de la convocatoria de 2022, que provocó la salida del país de cientos de miles de hombres en edad de combatir.

A esta situación se suma el descontento por las restricciones en internet. La ralentización de las conexiones y el bloqueo de plataformas digitales han afectado especialmente a jóvenes y empresarios, mientras el uso de VPN se ha extendido para acceder a servicios y páginas restringidas.

La situación económica también representa un desafío. Los ataques ucranianos contra refinerías rusas han afectado el suministro de combustible y provocado largas filas en estaciones de servicio de distintas regiones. La reducción de la capacidad de procesamiento de petróleo ha contribuido además al incremento de los precios.

El Kremlin sostiene que los daños ocasionados por estos ataques no representan una amenaza crítica para la economía, aunque Putin ha reconocido que su impacto equivale a cerca del 1 % del producto interno bruto. Algunas refinerías han tenido que interrumpir sus operaciones durante meses y Rusia ha recurrido a proveedores extranjeros para cubrir parte de la demanda.

Ante este panorama, analistas consideran que el Gobierno ruso podría intensificar el uso de mecanismos administrativos para asegurar una mayoría parlamentaria. Una baja participación electoral, particularmente entre quienes favorecen una salida negociada a la guerra, podría beneficiar al partido gobernante.

Los comicios se convierten así en una prueba para Putin y su estructura política, que buscan mantener su dominio legislativo mientras el conflicto en Ucrania, las restricciones internas y las dificultades económicas aumentan el malestar entre sectores de la sociedad rusa.

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