Santo Domingo. — La tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set ha trascendido fronteras. A raíz del colapso del techo del local, que provocó la muerte de 233 personas y dejó cerca de 200 heridos, dominicanos residentes en el extranjero han comenzado a visitar el sitio, convertido hoy en un símbolo del dolor colectivo.
Por primera vez, ciudadanos dominicanos que residen en Estados Unidos y Europa acudieron a lo que ya muchos llaman la “zona cero” de uno de los hechos más trágicos en la historia reciente del país. Movidos por el impacto de lo ocurrido y la necesidad de mostrar su solidaridad, recorrieron las ruinas del establecimiento ubicado en Santo Domingo Oeste.
“Siempre venía al Jet Set cuando viajaba al país. Me gustaba el ambiente, el merengue, la alegría… y pensar que pude ser una de las víctimas me conmueve profundamente”, compartió José Joaquín Sánchez, visiblemente afectado.
Milagros Méndez, otra dominicana que reside en el exterior, relató que había seguido las noticias desde lejos: “Allá todos lo sentimos como propio. Tenía que venir a verlo con mis propios ojos. Es difícil de creer”.
La escena también conmovió a Senia Ruiz, quien expresó entre lágrimas: “Quise estar aquí, no me lo podía imaginar… tengo la piel erizada”.
Desde Alemania, Cristóbal Toribio y Jazmín Thompson se sumaron al gesto de apoyo. “Vinimos como muestra de solidaridad con los familiares y con todo el pueblo dominicano. Esta tragedia ha tocado corazones incluso fuera del país”, comentó Toribio. Thompson, por su parte, se mostró sorprendida de que el hecho haya sido noticia en medios alemanes: “Nunca había escuchado una noticia de República Dominicana en Alemania. Me impactó profundamente”.
La indignación también se hizo presente entre los visitantes locales. Ciudadanos de distintas provincias se acercaron al lugar no solo para rendir tributo, sino también para exigir justicia.
“Esperamos una investigación transparente. Esto no puede quedar impune”, declaró Salvador Alberto, residente en Los Mina.
Joan Abreu, creador de contenido en redes sociales, añadió: “Aunque no haya intención directa, hay una responsabilidad que debe asumirse. El dueño del establecimiento debe dar la cara”.
Mientras tanto, las ruinas del Jet Set se han transformado en un espacio de duelo y exigencia, donde velas, flores y mensajes piden lo mismo: memoria y justicia.
Hasta el momento, se han presentado 42 querellas formales contra los propietarios del establecimiento. La investigación sigue en curso.




