La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) expresó este viernes su preocupación ante declaraciones del presidente Donald Trump y funcionarios de su gobierno que sugieren la posibilidad de revocar licencias de radiodifusión a medios que difundan contenidos críticos hacia la administración.
Trump afirmó públicamente que las cadenas que lo cubren de forma “negativa” deberían “perder su licencia”, acusándolas de actuar como “un brazo del Partido Demócrata”. En paralelo, el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), Brendan Carr, sostuvo que los radiodifusores tienen una “obligación única de operar en el interés público”, y lamentó que la FCC se haya alejado de hacer cumplir esa norma.
La SIP advirtió que incluso la amenaza de retirar licencias puede inducir autocensura y empobrecer el discurso público.
“El periodismo no existe para halagar al poder, sino para cuestionarlo”, afirmó José Roberto Dutriz, presidente de la SIP.
La organización recordó que el programa Jimmy Kimmel Live! fue suspendido por ABC luego de que varias televisoras afiliadas lo retiraran de su programación, en lo que se interpreta como una presión indirecta sobre el contenido editorial.
Martha Ramos, presidenta de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, lamentó que se utilice el poder regulatorio como arma contra los medios, señalando que esto “erosiona la confianza pública, debilita las instituciones democráticas y silencia voces críticas”.
La SIP subrayó que condicionar licencias por contenido editorial contradice la Declaración de Chapultepec, que establece que ningún gobierno debe usar herramientas regulatorias, fiscales o comerciales para premiar o castigar a medios o periodistas.
Demandas contra medios
Trump ha presentado demandas por difamación contra CBS/Paramount, ABC/Disney, The Wall Street Journal y The New York Times, esta última desestimada este viernes por un juez federal, quien criticó el tono político de la demanda y le otorgó al presidente un plazo de 28 días para presentar una versión revisada.
El juez señaló que “una demanda no es un megáfono para relaciones públicas, ni un podio para una apasionada oratoria en un mitin político”.




