La farmacéutica Kenvue, fabricante de la reconocida marca de paracetamol Tylenol, rechazó este lunes las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien recomendó limitar el uso del medicamento en mujeres embarazadas por su presunta relación con el autismo infantil. La empresa calificó la afirmación como contraria a la evidencia científica independiente y expresó su preocupación por el impacto que podría tener en la salud materna.
“Discrepamos rotundamente de cualquier sugerencia contraria a la ciencia independiente”, afirmó Melissa Witt, portavoz de Kenvue.
Durante una conferencia en la Casa Blanca, Trump calificó el autismo como una “crisis horrible” y aseguró que “no hay ninguna desventaja” en evitar el uso de Tylenol durante el embarazo. Su administración ordenó que el medicamento sea etiquetado con advertencias en centros de venta, pese a que no presentó evidencia científica que respalde la medida.
Reacciones médicas y científicas
El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos emitió un comunicado en el que reafirma que el paracetamol es seguro durante el embarazo, y que las enfermedades que se tratan con este fármaco “son mucho más peligrosas que cualquier riesgo teórico”.
El epidemiólogo Eric Ding, del Departamento de Salud Pública de Nueva Inglaterra, citó un estudio sueco con 2.4 millones de niños que no encontró asociación entre el uso de paracetamol en el embarazo y el riesgo de autismo o discapacidad intelectual.
Contexto y cifras
Tylenol es uno de los analgésicos y antipiréticos de venta libre más utilizados en Estados Unidos, con ventas estimadas en 1,000 millones de dólares anuales. La marca pertenece a Kenvue, empresa escindida de Johnson & Johnson.
La controversia surge en medio de un aumento en los diagnósticos de trastorno del espectro autista (TEA), que afecta a 1 de cada 31 niños en EE. UU., según datos recientes de la Red de Monitoreo del Autismo y las Discapacidades (ADDM).




