El presidente de Camerún, Paul Biya, de 92 años, lanzó oficialmente su campaña electoral en busca de un octavo mandato, en medio de crecientes cuestionamientos sobre su capacidad para gobernar y la transparencia del proceso electoral.
Biya, quien lleva más de cuatro décadas en el poder y es el jefe de Estado en ejercicio más anciano del mundo, encabezó el martes un multitudinario mitin en la ciudad de Maroua, en el extremo norte del país.
Allí prometió reforzar la seguridad ante los ataques del grupo extremista Boko Haram, generar empleos para los jóvenes y mejorar la infraestructura vial y los servicios sociales.
“Conozco bien los problemas que les preocupan”, afirmó Biya ante miles de seguidores. “Basándome en mi experiencia, puedo asegurarles que estos desafíos no son insuperables”.
La región donde inició su campaña es una de las más pobres y afectadas por la violencia extremista. Además, representa cerca del 20% de los votantes de Camerún, lo que la convierte en un bastión clave para las elecciones del próximo domingo.
El veterano mandatario ha sido criticado por su escasa presencia pública y sus frecuentes viajes a Europa, muchos de ellos por motivos médicos.
Su prolongada ausencia de la vida política ha alimentado dudas sobre su salud y su capacidad para continuar dirigiendo una nación de casi 30 millones de habitantes marcada por la pobreza, la corrupción y los conflictos secesionistas.
A pesar de ello, los analistas consideran probable que Biya obtenga la reelección, luego de que su principal rival, Maurice Kamto, fuera excluido de la contienda y la oposición se presentara dividida.
Las elecciones en Camerún han estado históricamente rodeadas de denuncias de fraude, y la comisión electoral ha sido acusada de favorecer al partido gobernante.
En 2008, el Parlamento eliminó el límite de dos mandatos presidenciales, abriendo el camino para que Biya permanezca en el poder indefinidamente.




