Millones de ciudadanos enfrentan una inflación desbordada y una moneda en constante depreciación, escenario que ha llevado a miles de personas a movilizarse en las calles. Las manifestaciones se intensificaron y derivaron en enfrentamientos, luego del despliegue de fuerzas de seguridad por parte del Gobierno.
Las protestas, que iniciaron el mes pasado en bazares y universidades de Teherán, se han extendido de forma paulatina a ciudades de todo el país. Analistas señalan que el movimiento, carente de liderazgo visible y coordinación formal, escaló en violencia a medida que las reivindicaciones económicas comenzaron a mezclarse con reclamos políticos.
¿Cómo comenzaron las protestas?
Cuando los comerciantes de las estrechas calles del Gran Bazar de Teherán protestaron la semana pasada contra las fallidas políticas económicas del Gobierno, sus cánticos hicieron temblar al régimen.
Los precios de productos básicos como el aceite de cocina y el pollo se dispararon drásticamente de la noche a la mañana y algunos productos desaparecieron por completo. La volatilidad llevó a los comerciantes a cerrar sus negocios, una medida drástica para un grupo tradicionalmente partidario de la República Islámica.
Tras días de protestas y represión, el Gobierno, de tendencia reformista, intentó aliviar la presión ofreciendo subsidios directos en efectivo (casi US$ 7 al mes), afirmando al mismo tiempo que no puede resolver la crisis por sí solo.
“No debemos esperar que el Gobierno se encargue de todo esto solo”, dijo el presidente Masoud Pezeshkian en un discurso televisado el lunes.
¿Qué magnitud tienen las protestas ahora?
Provincias iraníes tan al oeste como Ilam, una región de mayoría kurda que limita con Iraq, y Lorestán, se han convertido en focos de disturbios. Impulsadas por las divisiones étnicas y la pobreza, las multitudes incendiaron las calles y corearon “Muerte a Jamenei”, desafiando directamente al líder supremo de Irán, quien ostenta la máxima autoridad sobre los asuntos religiosos y estatales de la nación.
La agencia de noticias iraní Fars, afiliada al Estado, informó que 950 agentes de Policía y 60 miembros de la fuerza paramilitar Basij resultaron heridos en las protestas, principalmente en enfrentamientos con “alborotadores” en las provincias occidentales, “equipados con armas de fuego y granadas”.
Personas en más de 100 ciudades han salido a las calles desde que comenzaron las manifestaciones hace 11 días, incluida la capital, Teherán.
Al menos 38 personas han muerto y más de 2.000 han sido arrestadas en la represión posterior, según organizaciones de derechos humanos con sede fuera de Irán. CNN no pudo verificar de forma independiente las cifras de muertos y arrestados, y los medios estatales iraníes a veces han informado de muertes individuales sin proporcionar un recuento completo.
¿En qué se diferencian estas protestas?
Las protestas actuales son las más grandes desde las manifestaciones a gran escala y mortales que se desencadenaron tras la muerte de Mahsa Amini, de 22 años, mientras estaba bajo custodia de la policía religiosa en 2022.
Esta vez, los comerciantes del Gran Bazar, una fuerza poderosa para el cambio en la historia de Irán y considerada leal al régimen, iniciaron las protestas.
“Durante más de 100 años de historia iraní, los comerciantes del bazar han sido actores clave en todos los principales movimientos políticos de Irán. Muchos observadores creen que los comerciantes del bazar son de los más leales a la República Islámica”, declaró a CNN Arang Keshavarzian, profesor asociado de estudios de Oriente Medio e islámicos en la Universidad de Nueva York y autor de “Bazar y Estado en Irán”.
Su papel como fuerza política importante se ha vuelto más simbólico, pero el impacto de las fluctuaciones monetarias en sus negocios fue lo que los llevó a iniciar las protestas que posteriormente se tornaron violentas.
Las autoridades también han intentado diferenciar entre los manifestantes que protestan por motivos económicos y aquellos que piden un cambio de régimen, calificando a estos últimos de “alborotadores” y “mercenarios” respaldados por extranjeros, al tiempo que prometen una represión más dura contra ellos.
El hijo exiliado del antiguo monarca de Irán, el príncipe heredero Reza Pahlavi, se ha posicionado como una alternativa viable al régimen gobernante, declarando su apoyo a las protestas y haciendo llamamientos directos a una acción coordinada a nivel nacional. Se han escuchado cánticos a favor de la monarquía en videos de las manifestaciones, aunque se desconoce el alcance del apoyo monárquico en todo el país.
Las protestas actuales también se desarrollan en un contexto de crecientes amenazas externas. Hace apenas seis meses, Israel y Estados Unidos lanzaron ataques contra Irán por primera vez, y el presidente estadounidense Donald Trump planteó la posibilidad de nuevos ataques la semana pasada, pocos días después de reunirse con el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu.
¿Qué significa esto para el régimen?
Durante su campaña, Pezeshkian se posicionó como defensor de la clase trabajadora, prometiendo alivio económico mediante una menor intervención gubernamental en el mercado de divisas, al tiempo que culpaba a las sanciones estadounidenses, la corrupción y la excesiva impresión de dinero.
Pero la corrupción, la mala gestión de los fondos y la convergencia de problemas ambientales y un liderazgo estancado tienen al Gobierno al borde del colapso.
Más de un año después de su elección, la misma clase trabajadora que prometió proteger y la clase media que constituye la columna vertebral de la sociedad iraní, están pasando apuros. Fuente CNN.




