El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) anunció este miércoles un significativo aumento en el incentivo económico que ofrece a los migrantes que residen en el país sin estatus legal y decidan abandonarlo de forma voluntaria o “autodeportarse”. A partir de ahora, la suma ascenderá a 2,600 dólares, más del doble de los 1,000 que se ofrecían anteriormente.
La medida fue presentada por la administración de Donald Trump como una especie de “regalo” con motivo del primer aniversario de su regreso a la Casa Blanca, e incluye la utilización de la aplicación CBP Home, creada para facilitar el proceso de autoexpulsión de manera ordenada.
Según el comunicado oficial del DHS, desde enero de 2025 unas 2,2 millones de personas que se encontraban en Estados Unidos de forma irregular se han autoexpulsado voluntariamente, y “decenas de miles” lo han hecho a través de esa aplicación. Sin embargo, estas cifras han sido puestas en duda por expertos en inmigración debido a la falta de datos verificables que las respalden.
Detalles de la iniciativa y contexto
El DHS promueve esta política como una alternativa menos costosa y más ordenada que la deportación forzosa, ya que la salida voluntaria reduce los gastos asociados con el proceso de expulsión por la fuerza. Además del incentivo en efectivo, se estima que quienes utilicen la aplicación pueden beneficiarse de la condonación de multas civiles por no haber salido antes del país, lo que representa un incentivo adicional para optar por este mecanismo de salida.
El programa forma parte de una estrategia más amplia de la administración Trump conocida como Project Homecoming, orientada a fomentar la salida voluntaria de migrantes sin estatus migratorio, mediante herramientas digitales y apoyo logístico para gestionar viajes de retorno.
Críticas y análisis
Pese a la promoción oficial, el aumento del estipendio y las cifras de autoexpulsión han sido objeto de escepticismo. Un análisis del Brookings Institution, un centro de estudios estadounidense, sugirió que las cifras de migrantes que han salido voluntariamente podrían estar infladas, estimando que el número real de expulsiones se encuentra en un rango menor al reportado por el gobierno.
Además, el contexto migratorio estadounidense ha estado marcado por tensiones sobre políticas fronterizas, detenciones y deportaciones, así como por debates legales sobre los métodos de registro y control, y la revocación de programas como el parole humanitario para ciertos grupos de migrantes.
La medida plantea un debate sobre el papel de los incentivos económicos en las políticas migratorias y sus efectos reales tanto en la población migrante como en la administración de frontera, en medio de un clima político polarizado y con importantes repercusiones humanitarias y legales.




