Un joven donante frecuente del Hemocentro Nacional, Emmanuel Ureña, denunció públicamente la falta de acceso a sangre para su madre, a pesar de haber sido donante regular bajo la promesa de que él o sus familiares directos tendrían acceso garantizado en caso de necesidad.
Según explicó Ureña, su madre fue sometida a una cirugía de reemplazo de cadera tras sufrir una fractura, procedimiento para el cual los médicos indicaron la necesidad de cuatro pintas de sangre. Al comunicarse con el Hemocentro Nacional el martes previo a la cirugía, fue informado de que la institución no estaba recibiendo donantes ni despachando sangre debido a una falla en su sistema.
El joven aseguró que realizó múltiples llamadas y mensajes durante ese y el siguiente día, recibiendo siempre la misma respuesta: el Hemocentro no podía procesar ni entregar sangre por un problema técnico. Ante la urgencia, el personal le sugirió buscar alternativas en bancos de sangre de centros médicos privados o en la Cruz Roja.
“Entonces, ¿de qué me sirve ser donante del Hemocentro Nacional si el día que realmente necesito sangre no puedo conseguirla?”, cuestionó Ureña, quien finalmente se vio obligado a comprar la sangre por su cuenta para poder resolver la situación médica de su madre.
Tras hacerse viral su denuncia en redes sociales, el Hemocentro Nacional se comunicó directamente con él, ofreciéndole disculpas y explicando que la situación no se debía a la falta de donantes, sino a una limitación temporal de insumos que impedía procesar la sangre de manera segura. La institución aseguró estar trabajando “día y noche” para resolver el problema y lamentó profundamente la experiencia vivida por el donante.
El caso ha generado debate público sobre la capacidad de respuesta del sistema de donación de sangre y la confianza de los donantes voluntarios, especialmente en situaciones de emergencia médica.








