El presidente ruso, Vladímir Putin, ha intensificado las medidas para reforzar el control estatal sobre internet en Rusia, en lo que analistas describen como la construcción de un “telón de acero digital” orientado a limitar el acceso a información externa y consolidar un modelo de red soberana.
A diferencia de China, que implementó desde hace décadas un sistema de censura basado en el bloqueo automático de contenidos mediante palabras clave, Rusia ha optado por una estrategia más agresiva, que incluye restricciones directas, ralentización del servicio y bloqueo de plataformas.
Las medidas han provocado interrupciones frecuentes del servicio de internet móvil y el bloqueo parcial o total de redes sociales y aplicaciones de mensajería, afectando tanto a grandes ciudades como a zonas rurales.
De acuerdo con reportes recientes, el acceso a plataformas como Telegram ha sido limitado significativamente, al igual que otras aplicaciones como Signal y WhatsApp. Estas restricciones han generado descontento entre la población, incluso más que otros factores como el conflicto en Ucrania o el aumento del costo de vida.
Resistencia digital y uso de VPN
Frente a estas limitaciones, millones de ciudadanos han recurrido a redes privadas virtuales (VPN) para evadir la censura y acceder a contenidos bloqueados. Se estima que más de 50 millones de rusos utilizan estas herramientas, lo que ha llevado al Gobierno a intentar restringir también estos servicios.
El Ministerio de Información Digital ha reconocido esfuerzos para ralentizar o bloquear VPN, además de retirar aplicaciones relacionadas de tiendas digitales.
Llamado a la “resistencia digital”
El fundador de Telegram, Pável Dúrov, ha instado públicamente a los ciudadanos a resistir las restricciones mediante el uso de herramientas tecnológicas que permitan mantener el acceso libre a la información.
Dúrov aseguró que su plataforma continuará adaptándose para dificultar su bloqueo, mientras usuarios desarrollan nuevas formas de sortear las limitaciones impuestas.
Un modelo de “internet soberano”
Estas acciones forman parte de una estrategia más amplia impulsada por Moscú para consolidar un sistema de “internet soberano”, similar al de China, con el objetivo de reducir la influencia de Occidente en el flujo de información.
Sin embargo, expertos señalan que el modelo ruso enfrenta desafíos técnicos y sociales, ya que la dependencia de herramientas externas y la resistencia ciudadana dificultan un control total del ecosistema digital.




