El juez Alvin Hellerstein, quien preside el caso penal en Estados Unidos contra el presidente depuesto de Venezuela, Nicolás Maduro, emitió este miércoles una orden que regula la gestión del material confidencial que la Fiscalía debe entregar a la defensa.
La disposición, firmada el martes, responde a la propuesta inicial del Ministerio Público estadounidense, que solicitó un régimen de protección de pruebas debido a los riesgos para la seguridad de los testigos y la integridad de la investigación. La defensa de Maduro y su esposa, Cilia Flores, había reclamado acceso a las evidencias en el marco del proceso de discovery (descubrimiento), lo que llevó al juez a establecer reglas estrictas sobre el uso y la clasificación de la información.
Una de las consecuencias más relevantes es que se prohíbe a la defensa compartir las pruebas con otros acusados que aún no han sido detenidos, como el ministro de Interior venezolano Diosdado Cabello, el exministro Ramón Rodríguez Chacín, Nicolás Maduro Guerra —hijo del exmandatario— y Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias Niño Guerrero, señalado como líder del grupo criminal Tren de Aragua.
El texto establece que los abogados de Maduro y Flores solo podrán utilizar el material para fines de defensa, sin posibilidad de divulgarlo en internet, redes sociales o medios de comunicación. Además, la Fiscalía podrá clasificar parte de las pruebas bajo un régimen más estricto, limitando su acceso únicamente a los abogados y su personal, sin que los acusados puedan revisarlas directamente.
La orden también señala que las restricciones sobre el manejo del material confidencial se mantendrán incluso después de concluido el caso penal, con el juez conservando jurisdicción para garantizar su cumplimiento.
Con esta decisión, el tribunal busca blindar el proceso judicial frente a filtraciones y asegurar que las pruebas se manejen bajo un marco de confidencialidad que proteja tanto a los testigos como a la investigación en curso.




