El mundo del baloncesto está de luto. La Confederación Brasileña de Baloncesto (CBB) y familiares confirmaron este viernes el fallecimiento de Oscar Schmidt, considerado la mayor leyenda del básquet brasileño, a los 68 años de edad.
Conocido como “Mano Santa”, Schmidt se convirtió en un ícono absoluto del deporte al anotar 49,737 puntos a lo largo de su carrera entre su selección nacional y clubes, ninguno de ellos en la NBA. Esa cifra lo mantuvo como el máximo anotador mundial de la historia del baloncesto desde su retiro en 2003, hasta que el estadounidense LeBron James superó su marca en 2024.
“El mejor jugador en la historia del baloncesto brasileño se despide como un ícono absoluto del deporte, dejando tras de sí un legado que redefinió los límites de lo posible en la cancha”, expresó la CBB en un comunicado oficial.
Una carrera sin precedentes
Oscar Schmidt brilló en clubes de Brasil, Italia y España, además de ser la gran figura de la selección brasileña durante las décadas de 1980 y 1990. Su capacidad anotadora y su precisión desde el perímetro le dieron el apodo de “Mano Santa”, convirtiéndolo en un referente mundial.
Participó en cinco Juegos Olímpicos (Moscú 1980, Los Ángeles 1984, Seúl 1988, Barcelona 1992 y Atlanta 1996), siendo uno de los pocos jugadores en la historia con tal récord. En Barcelona 1992, anotó 198 puntos en el torneo, una marca que aún se recuerda como una de las más impresionantes en el baloncesto olímpico.
Aunque nunca jugó en la NBA, su impacto fue global. Jugadores como Kobe Bryant expresaron en vida su admiración por Schmidt, destacando su influencia en generaciones posteriores.
Lucha contra la enfermedad
El mítico exbasquetbolista llevaba años enfrentando un tumor cerebral, que lo obligó a someterse a múltiples tratamientos. En los últimos días había sido internado en un hospital de Sao Paulo, donde finalmente falleció.
Su hijo, Felipe Schmidt, le dedicó un emotivo mensaje en redes sociales: “Hoy el mundo pierde a un ídolo, yo pierdo a mi padre (…). Descansa en paz, papá. Saluda a la abuela. Estás en el Salón de la Fama de la vida”.
Legado y reconocimiento
Oscar Schmidt fue incluido en el Salón de la Fama del Baloncesto FIBA y en el Naismith Memorial Basketball Hall of Fame en 2013, reconocimiento que lo consolidó como uno de los grandes del deporte mundial.
Su estilo de juego, basado en la confianza y la capacidad de anotar desde cualquier posición, inspiró a miles de jóvenes en Brasil y en el mundo. Además, su figura trascendió lo deportivo, convirtiéndose en símbolo de perseverancia y pasión por el baloncesto.




