La candidata presidencial Keiko Fujimori solicitó este lunes la renuncia del jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto, con el objetivo de garantizar la transparencia de cara a la segunda vuelta electoral en Perú.
Críticas a la ONPE
Fujimori, quien lideró la primera vuelta con el 17 % de los votos válidos, reiteró sus cuestionamientos a la gestión de Corvetto, a quien acusa —sin presentar pruebas concretas— de haber avalado un presunto fraude en las elecciones de 2021, en las que fue derrotada por Pedro Castillo.
“Sería saludable que esta persona sea retirada”, afirmó la líder de Fuerza Popular, insistiendo en que nuevas autoridades deberían asumir la organización del balotaje.
Alianzas y propuestas
La candidata respaldó la propuesta del ultraderechista Rafael López Aliaga, quien ha solicitado elecciones complementarias para ciudadanos que no pudieron votar debido a retrasos en la instalación de mesas en Lima.
López Aliaga, que disputa su pase a la segunda vuelta con el izquierdista Roberto Sánchez, denunció sin evidencias un supuesto fraude y aseguró que más de un millón de peruanos no ejercieron su voto.
Fujimori indicó que esperará la decisión del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y garantizó que su partido respetará el fallo. No obstante, confirmó que Fuerza Popular ya coordina con Renovación Popular para recopilar información sobre presuntas irregularidades en los comicios.
Tensiones políticas
En medio de las tensiones, la candidata también respondió a las críticas de López Aliaga, quien la acusó de cinismo y puso en duda su victoria en la primera vuelta.
La confrontación entre ambos refleja la polarización que atraviesa el proceso electoral peruano, marcado por denuncias de irregularidades, cuestionamientos a las autoridades electorales y la incertidumbre sobre quién acompañará a Fujimori en el balotaje.
Contexto electoral
El proceso se desarrolla en un ambiente de desconfianza hacia las instituciones, con múltiples actas observadas y un recuento lento que mantiene en disputa el segundo lugar entre Sánchez y López Aliaga.
La ONPE y el JNE han defendido la transparencia del proceso, aunque reconocen que existen actas pendientes de revisión y solicitudes de nulidad que deberán resolverse antes de oficializar los resultados.
Impacto político
El pedido de Fujimori de remover al jefe de la ONPE añade presión sobre el sistema electoral y podría intensificar la percepción de crisis institucional. Analistas advierten que este tipo de declaraciones, sin pruebas concretas, pueden debilitar la confianza ciudadana en el proceso democrático.




