El Senado de Estados Unidos rechazó este martes una propuesta presentada por los demócratas que buscaba limitar la capacidad del presidente Donald Trump para llevar a cabo acciones militares en Cuba sin la autorización previa del Congreso.
Con una votación de 47 votos a favor y 51 en contra, la medida fue bloqueada por los republicanos, quienes se unieron en un voto mayoritario para mantener la autoridad del presidente sobre posibles intervenciones militares. Aunque la iniciativa no prosperó, dos republicanos, Susan Collins y Rand Paul, se alinearon con los demócratas en apoyo a la propuesta.
Este intento de controlar los poderes bélicos de Trump se suma a otros esfuerzos fallidos en el Senado para frenar decisiones militares del presidente. En ocasiones anteriores, los demócratas también habían buscado limitar el uso de la fuerza en conflictos como Irán y Venezuela, pero estos intentos no lograron avanzar.
El líder demócrata Chuck Schumer criticó la postura republicana y advirtió sobre los riesgos de un conflicto más grave con Cuba, señalando que la situación podría empeorar si no se actuaba con anticipación. Por su parte, los republicanos rechazaron las acusaciones de que Trump estuviera planeando una intervención directa en la isla, y acusaron a los demócratas de pasar por alto las denuncias sobre violaciones de derechos humanos que se hacen contra el gobierno cubano.
Desde principios de este año, la administración Trump ha intensificado las presiones sobre Cuba mediante una serie de sanciones económicas, incluyendo un embargo energético que ha afectado al país caribeño. Además, Trump ha expresado en varias ocasiones la necesidad de un cambio político en Cuba, lo que ha aumentado las tensiones entre ambos países.
En una declaración aparte, el secretario de Estado Marco Rubio acusó a Cuba de permitir la presencia de servicios de inteligencia de naciones adversarias de EE.UU. en su territorio, reiterando que esta situación no será tolerada por el gobierno estadounidense.
Este incidente refleja la continua polarización en el Congreso estadounidense respecto a las decisiones de política exterior de Trump, particularmente en relación con Cuba, un vecino histórico de EE.UU. que sigue siendo un punto caliente en las relaciones internacionales del país.




