El expresidente de la Cámara de Diputados y miembro de la Dirección Política de la Fuerza del Pueblo, Rubén Maldonado, cuestionó las recientes medidas anunciadas por el Gobierno, entre ellas el recorte del 50% de los aportes a los partidos políticos, al considerar que no atacan los verdaderos problemas del gasto público y podrían convertirse en un mecanismo para afectar la competencia democrática en el país.
Críticas a las medidas
Durante su participación en el programa El Sol de la Mañana, transmitido por ZOL 106.5 FM, Maldonado afirmó que el Gobierno pretende presentar como austeridad un conjunto de disposiciones con alto contenido político y un impacto limitado sobre las finanzas públicas.
“No se puede vender como austeridad una medida que, en los hechos, lo que hace es quitarle oxígeno a la democracia y a la oposición”, expresó.
El dirigente opositor sostuvo que recortar recursos a los partidos no resuelve el déficit fiscal, no reduce de manera significativa el gasto del Estado y tampoco toca los grandes privilegios que, según dijo, siguen intactos dentro del aparato gubernamental.
Desequilibrio político
Maldonado señaló que mientras se anuncian restricciones para las organizaciones políticas, el Gobierno conserva toda la maquinaria estatal, incluyendo la nómina pública, la publicidad oficial, los actos institucionales, la contratación de servicios, los programas sociales y los recursos de comunicación del Estado.
A su juicio, esa diferencia crea un desequilibrio político evidente, porque el partido de gobierno sigue contando con ventajas institucionales, mientras las organizaciones opositoras ven reducida su capacidad de organización, fiscalización y comunicación con la ciudadanía.
“El Gobierno no está recortando privilegios reales; está recortando competencia electoral. Y cuando se recorta la competencia, se debilita la democracia”, afirmó.
Riesgo de discrecionalidad
Asimismo, criticó que las medidas no establezcan con claridad los criterios, montos, mecanismos de supervisión ni garantías de aplicación equitativa, especialmente en lo relativo a la reducción de la publicidad oficial y otros gastos del Estado.
Advirtió que una reducción “prudente” de la publicidad, sin reglas claras, podría abrir la puerta a un manejo discrecional de los recursos públicos, premiando a medios afines y castigando a voces críticas.
Propuesta alternativa
El dirigente de la Fuerza del Pueblo consideró que, si el Gobierno realmente quisiera enviar una señal seria de austeridad, debería comenzar por revisar el gasto superfluo, las duplicidades institucionales, el crecimiento de la nómina, los privilegios administrativos y el uso político de los recursos públicos.
Maldonado afirmó que el país necesita medidas responsables, transparentes y verificables, no anuncios que busquen mejorar la percepción pública del Gobierno sin transformar la realidad económica que vive la población.
También sostuvo que la ciudadanía continúa enfrentando altos precios, pérdida de poder adquisitivo, endeudamiento, deterioro de los servicios públicos y falta de respuestas concretas, mientras el Gobierno intenta desviar la atención con medidas simbólicas.
“El problema no está en los recursos que sostienen el pluralismo político. El problema está en un Gobierno que no controla el gasto, que no prioriza a la gente y que pretende convertir la austeridad en una herramienta política”, puntualizó.
Finalmente, Maldonado reiteró que la Fuerza del Pueblo se mantendrá vigilante frente a cualquier decisión que afecte el equilibrio democrático, la transparencia del gasto público y el derecho de los partidos de oposición a competir en condiciones justas.




