El Banco Mundial, en su más reciente informe Commodity Markets Outlook, reveló el alcance de la crisis provocada por la guerra en Medio Oriente y advirtió que el petróleo Brent podría promediar US$86 por barril en 2026, mientras los fertilizantes subirán un 31 % y varios metales alcanzarán máximos históricos, con un impacto desproporcionado sobre los más vulnerables.
Crisis energética y de suministros
El organismo financiero internacional señaló que los precios de la energía aumentarán un 24 % este año, alcanzando su nivel más alto desde la invasión de Rusia a Ucrania en 2022. El alza responde a los ataques contra infraestructura energética y las interrupciones del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 35 % del comercio mundial de crudo.
La reducción inicial en el envío de petróleo se estima en 10 millones de barriles diarios, lo que desencadenó la mayor crisis de suministro registrada hasta la fecha. Aunque los precios moderaron desde su máximo de abril, se mantienen más de un 50 % por encima de los niveles de inicio de año.
Impacto en alimentos y fertilizantes
El informe advierte que los precios de los fertilizantes aumentarán un 31 % en 2026, impulsados por un alza del 60 % en la urea, lo que reducirá la asequibilidad a su peor nivel desde 2022. Esto afectará directamente los ingresos de los agricultores y pondrá en riesgo el rendimiento de los cultivos, con consecuencias sobre la canasta agropecuaria y la seguridad alimentaria.
El Programa Mundial de Alimentos estima que, si el conflicto se prolonga, hasta 45 millones de personas adicionales podrían caer en inseguridad alimentaria aguda este año.
Metales en máximos históricos
Los precios de metales básicos como aluminio, cobre y estaño alcanzarán máximos históricos, impulsados por la demanda de sectores como vehículos eléctricos, centros de datos y energía renovable. Los metales preciosos también baten récords, con un aumento promedio proyectado del 42 % en 2026, en un contexto de alta incertidumbre geopolítica que incrementa la demanda de activos refugio.
Consecuencias macroeconómicas
El alza de los productos básicos incrementará la inflación y frenará el crecimiento global. En las economías en desarrollo, se proyecta una inflación promedio del 5,1 % en 2026, un punto porcentual más alto de lo previsto antes de la guerra. El crecimiento se revisa a la baja hasta 3,6 %, con especial impacto en países importadores y exportadores de productos básicos.
En un escenario más adverso, con daños adicionales a instalaciones críticas de petróleo y gas, el Brent podría alcanzar un promedio de US$115 por barril, lo que elevaría aún más los precios de fertilizantes y biocombustibles, y llevaría la inflación en economías en desarrollo al 5,8 %.
Advertencias del Banco Mundial
“El progreso sostenible se construye sobre la base del respeto a los derechos laborales y la promoción de empleos dignos. La guerra es el desarrollo a la inversa”, señaló Indermit Gill, economista en jefe del Grupo Banco Mundial.
Por su parte, Ayhan Kose, director del Grupo de Perspectivas, advirtió que los gobiernos deben evitar medidas fiscales amplias y no focalizadas, y en cambio brindar apoyo rápido y temporal a los hogares más vulnerables.




