La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, declaró este jueves el estado de emergencia en los 21 condados del estado debido a las millonarias pérdidas sufridas por los agricultores tras las bajas temperaturas registradas entre el 19 y 22 de abril.
Medidas adoptadas
La orden ejecutiva busca preservar las operaciones agrícolas, estabilizar las economías locales y proteger la capacidad productiva del estado para las próximas temporadas. La declaración garantiza una respuesta estatal coordinada, permite identificar obstáculos a la recuperación y otorga flexibilidad regulatoria temporal para facilitar los esfuerzos de asistencia.
Daños en cultivos
Los datos recopilados indican que los daños superan el 30 % en muchas zonas, mientras que algunos agricultores prevén pérdidas del 100 % en ciertos casos. Las primeras estimaciones sugieren pérdidas totales de al menos 300 millones de dólares.
La ola de frío, que siguió a un período de calor, afectó a los cultivos en una etapa crítica del desarrollo, causando graves daños a las flores y frutos recién formados.
Productos afectados
Entre los cultivos más impactados figuran melocotones, cerezas, peras, uvas, ciruelas, fresas, arándanos, moras, cebada y variedades de manzana, según el texto de la orden ejecutiva.
Las autoridades advirtieron que el alcance total de los daños “catastróficos” no se conocerá hasta que avance más la temporada, pues podrían verse afectados otros cultivos aún en desarrollo.
Impacto económico y social
El comunicado recuerda que las pérdidas se extienden más allá de los productores agrícolas, afectando también a vendedores, el agroturismo, las economías locales y las comunidades en general.
“El sector agrícola de Nueva Jersey es un motor vital de nuestra economía; es la razón misma por la que llevamos el nombre de Estado Jardín. El frío de abril causó graves daños a nuestros agricultores, y esas pérdidas exigen una acción decisiva”, afirmó la gobernadora demócrata.
Próximos pasos
La declaración de emergencia permitirá acelerar la ayuda estatal y coordinar con agencias federales y locales para atender las necesidades inmediatas de los agricultores, mientras se evalúa el impacto a largo plazo en la producción y en la estabilidad de las comunidades rurales.




