El Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) alertó sobre el empeoramiento de la situación humanitaria en Haití, especialmente entre las personas desplazadas que han tenido que abandonar el barrio Cité Soleil, en Puerto Príncipe, debido a recientes enfrentamientos entre grupos armados.
Según organizaciones de derechos humanos, más de 80 personas murieron la semana pasada en medio de estos choques violentos, lo que ha intensificado el desplazamiento forzado de familias enteras en la capital haitiana.
Ante esta emergencia, el WFP ha brindado asistencia alimentaria de urgencia a aproximadamente 8,500 personas que huyeron de sus hogares. Sin embargo, la ayuda humanitaria enfrenta serias dificultades debido al bloqueo de las rutas de acceso a las zonas afectadas, donde viven más de 300,000 personas.
La crisis también ha impactado el sistema educativo, ya que nueve escuelas apoyadas por el organismo, que atienden a unos 12,000 estudiantes, se han visto obligadas a suspender el servicio de comidas por motivos de seguridad.
Asimismo, la violencia ha paralizado proyectos de rehabilitación de canales de riego y sistemas de bombeo de agua en áreas semirrurales, lo que pone en riesgo el acceso al agua potable y los esfuerzos de recuperación comunitaria.
Miles de personas, incluyendo niños y adultos mayores, han huido dejando atrás viviendas incendiadas, pertenencias destruidas y comercios saqueados por las pandillas.
Actualmente, el WFP distribuye alimentos en una iglesia ubicada en Delmas 33, donde más de 2,000 desplazados sobreviven en condiciones precarias tras llegar sin recursos ni refugio.
“Son personas que han huido recientemente de los ataques y necesitan ayuda urgente para sobrevivir”, explicó Janvier Muhima, responsable de la oficina del WFP en Puerto Príncipe.
Entre los testimonios se encuentra el de una madre de cuatro hijos que perdió su hogar tras pagar recientemente el alquiler. “Ahora no tenemos nada: ni dinero, ni techo, y no sabemos cuándo podremos regresar”, expresó.
Haití continúa enfrentando una grave crisis de violencia. Según la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH), durante el primer trimestre del año se registraron al menos 1,642 muertos y 745 heridos debido a la inseguridad.




