La Central Obrera Boliviana (COB) ratificó este domingo su rechazo a cualquier proceso de diálogo con el Gobierno y anunció que continuará con las movilizaciones y medidas de presión hasta lograr la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
La decisión fue tomada tras una reunión realizada en La Paz, donde la organización sindical evaluó la posibilidad de participar en una mesa de conversaciones promovida por una comisión de la Asamblea Legislativa, representantes de la Iglesia católica, la Defensoría del Pueblo y defensores de derechos humanos.
Aunque los dirigentes evitaron brindar declaraciones oficiales al finalizar el encuentro, el exlíder sindical Jaime Solares aseguró que la determinación fue clara: mantener la protesta social y exigir la salida del mandatario. Según indicó, los manifestantes permitirán l tránsito de alimentos y suministros médicos, pero no cesarán las acciones de presión.
Mientras tanto, la Federación de Campesinos de La Paz “Tupac Katari”, responsable de varios bloqueos en la región andina desde principios de mayo, informó que aún analiza junto a sus bases la posibilidad de integrarse a una eventual negociación. Sus representantes afirmaron que las demandas del sector responden a desacuerdos con la gestión gubernamental y rechazaron cualquier intento de politizar sus reclamos.
Tanto la COB como las organizaciones campesinas y sectores afines al expresidente Evo Morales acusan al Gobierno de incumplir promesas y promover medidas que, según denuncian, podrían conducir a la privatización de empresas y servicios públicos. Las autoridades han rechazado estas acusaciones.
En medio de la crisis, un juzgado dejó sin efecto las órdenes de captura emitidas contra varios dirigentes sindicales, quienes enfrentaban acusaciones relacionadas con terrorismo e instigación pública a delinquir por los disturbios registrados durante las manifestaciones.
Las protestas y bloqueos han generado serias dificultades en varias regiones del país. Las ciudades de La Paz y El Alto figuran entre las más afectadas, enfrentando escasez de alimentos, combustibles, medicamentos y oxígeno medicinal, además de un incremento significativo en los precios de productos básicos.
Los cortes de carreteras también se han extendido a los departamentos de Oruro, Potosí, Cochabamba, Chuquisaca y Santa Cruz, profundizando la tensión política y social que atraviesa el país.




