El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que, aunque Irán aún no ha firmado un acuerdo para poner fin al conflicto, finalmente se verá obligado a negociar con Washington. Según Trump, la resistencia de Teherán se debe a que sus líderes son “fuertes y orgullosos”.
En una entrevista con NBC News, el mandatario estadounidense defendió los avances en las conversaciones y minimizó las críticas sobre la lentitud de los esfuerzos diplomáticos en un conflicto que ya entra en su cuarto mes. Trump subrayó que resolver enfrentamientos de gran envergadura requiere tiempo, comparando la situación con otros conflictos prolongados de la historia reciente.
El presidente también reiteró que las operaciones militares estadounidenses han mermado considerablemente la infraestructura bélica iraní, destruyendo instalaciones vinculadas a la fabricación de drones, misiles y sistemas de lanzamiento, aunque reconoció que Irán mantiene una parte significativa de sus capacidades militares.
Por su parte, desde Teherán continúan los mensajes ambiguos sobre el futuro de las negociaciones. Un alto funcionario iraní señaló que un acuerdo dependería de que Washington desbloquee 24.000 millones de dólares pertenecientes a Irán y actualmente congelados, lo que consideraron una señal de confianza que podría allanar el camino hacia un entendimiento.
Las conversaciones entre Washington y Teherán se han llevado a cabo en las últimas semanas con la mediación de representantes paquistaníes, quienes han facilitado el intercambio de propuestas y borradores de un posible acuerdo de paz.
A pesar de estas gestiones, persisten discrepancias sobre el estado real del diálogo. Mientras Irán asegura que las negociaciones están estancadas, Trump sostiene que continúan activas y abrió la puerta a posibles avances importantes en los próximos días.
La incertidumbre sobre el desenlace de estas negociaciones sigue siendo un factor clave que impacta la estabilidad en Oriente Medio y los mercados energéticos internacionales.




