El ingeniero Oliver Manuel Fiallo Batlle fue favorecido con un auto de no ha lugar y la inadmisibilidad de la acusación en el proceso judicial en el que se le investigaba por presunta falsificación de títulos de propiedad. La decisión adquirió carácter definitivo al no ser recurrida, cerrando cualquier acción penal en su contra.
Decisión judicial
El tribunal estableció que no existían méritos para enviarlo a juicio ni mantener una imputación penal, poniendo fin a un proceso iniciado en 2010. La certificación emitida confirma que Fiallo Batlle no fue condenado ni enviado a juicio.
Origen del caso
El expediente surgió tras la adquisición de un inmueble destinado a un proyecto habitacional. Según los antecedentes, el ingeniero habría sido una de las personas afectadas por las acciones de una supuesta red dedicada a la falsificación de títulos. Aunque inicialmente fue incluido en la investigación, posteriormente las autoridades determinaron que no tuvo participación en los hechos que dieron origen al proceso.
Impacto en su imagen
Un documento de prensa señala que diversas publicaciones digitales que informaron sobre la investigación inicial continúan disponibles en internet sin reflejar el desenlace del caso, lo que ha afectado la imagen y reputación profesional del ingeniero años después de concluido el proceso.
Cierre definitivo
La decisión judicial de no ha lugar y la inadmisibilidad de la acusación cerraron de manera definitiva cualquier vínculo de Fiallo Batlle con las imputaciones, reafirmando que quedó desvinculado de forma total de las acusaciones investigadas.




