Bruselas. El Gobierno de Estados Unidos anunció una revisión de su despliegue militar en Europa, que podría implicar cambios en sus bases y presencia de tropas en el continente, en medio de crecientes tensiones dentro de la OTAN por el reparto de responsabilidades en defensa.
El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, informó que el Pentágono realizará un análisis de hasta seis meses sobre la postura de sus fuerzas en Europa, con el objetivo de impulsar lo que denominó una “OTAN 3.0”, donde los países europeos asuman un rol principal en su propia seguridad.
El estudio evaluará la distribución de tropas, el uso de bases militares y las condiciones de acceso estratégico de Estados Unidos en territorio europeo, en coordinación con las Fuerzas Armadas, el Mando Europeo y el Congreso estadounidense.
Durante su intervención en una reunión de ministros de Defensa de la OTAN, Hegseth criticó duramente a varios aliados por no haber brindado apoyo a operaciones estadounidenses relacionadas con el conflicto con Irán, señalando que algunos países se negaron a permitir el uso de sus bases o impusieron trabas legales y políticas.
El funcionario calificó esa postura como “vergonzosa” y acusó a ciertos socios de no corresponder al nivel de compromiso que, según Washington, Estados Unidos ha mantenido durante décadas en la defensa de Europa.
Asimismo, advirtió que la contribución financiera de Estados Unidos a la OTAN podría verse reducida si los demás miembros no incrementan su gasto en defensa. Según Hegseth, la alianza debe convertirse en una relación más equilibrada, en la que Europa asuma la mayor parte de la responsabilidad militar convencional.
La iniciativa será debatida en la próxima cumbre de la OTAN, prevista para julio en Ankara, donde los aliados discutirán el futuro de la estrategia de defensa del bloque y el papel de Estados Unidos en la seguridad europea.




