La esperada tercera entrega de la serie de HBO Max llegó este lunes con el regreso de las intrigas, las batallas y los dragones de la Casa Targaryen, pero también con un enfoque en el drama humano que subyace bajo la fantasía épica.
Los actores Steve Toussaint (Corlys Velaryon) y Phoebe Campbell (Rhaena Targaryen) conversaron sobre cómo la lucha por el poder en Poniente refleja tensiones muy actuales. Para Toussaint, tanto House of the Dragon como su “padre”, Game of Thrones, son en esencia un drama familiar, donde las relaciones interpersonales marcan la diferencia frente a otras ficciones del género.
Batalla del Gaznate y nuevos desafíos
Tras dos temporadas de conspiraciones y traiciones, la historia retoma con la Batalla del Gaznate, uno de los episodios más sangrientos de la llamada Danza de los Dragones, que enfrentó a las facciones de Rhaenyra y Aegon por el Trono de Hierro.
Campbell explicó que su personaje, Rhaena, vive la inseguridad de no tener un dragón y busca demostrar su valía en una familia poderosa, un conflicto que conecta con la audiencia por su carga emocional. “Hay tantas cosas con las que la gente se puede identificar”, señaló.
Toussaint, por su parte, adelantó que Corlys Velaryon se encontrará en una situación vulnerable y tratará de enmendar errores del pasado.
Paralelismos con la realidad
Los intérpretes subrayaron que la serie no solo muestra dragones y batallas, sino también reflexiones sobre el poder, la herencia y la familia. Toussaint apuntó que, al igual que en la ficción, en el mundo actual hay líderes que ejercen el poder sin responsabilidad, con consecuencias que sufren los más débiles.
Campbell añadió que la serie refleja un “mundo de extremos” y que el paralelismo con la realidad es evidente: “Literalmente mostramos la guerra. Hay mucha guerra en el mundo, y el paralelismo es que, cuando uno está en guerra, la guerra no es algo insignificante, tiene un coste enorme”.




