El Reino Unido se encamina a tener a su séptimo primer ministro en una década, luego de que Keir Starmer anunciara su renuncia este lunes, una decisión que abre nuevamente un periodo de incertidumbre política en el país.
Desde 2016, el número 10 de Downing Street ha sido ocupado por seis líderes: los conservadores David Cameron, Theresa May, Boris Johnson, Liz Truss y Rishi Sunak, además del laborista Keir Starmer. La próxima elección de un nuevo jefe de Gobierno marcará otro cambio en el liderazgo británico en un corto periodo de tiempo.
La inestabilidad comenzó con David Cameron, quien dejó el cargo después de que el referéndum celebrado en junio de 2016 favoreciera la salida del Reino Unido de la Unión Europea, proceso conocido como Brexit. Su sucesora, Theresa May, dedicó su mandato a negociar un acuerdo con Bruselas, pero la falta de respaldo del Parlamento a sus propuestas provocó su dimisión en 2019.
Luego asumió Boris Johnson, quien logró una amplia victoria electoral y llevó al país a concretar oficialmente su salida de la Unión Europea en enero de 2020. Sin embargo, su gobierno terminó en 2022 tras una serie de polémicas y la pérdida de apoyo dentro de su propio gabinete.
Liz Truss tomó el relevo, pero su administración duró apenas 45 días, convirtiéndose en uno de los mandatos más breves de la historia política británica reciente. Su renuncia ocurrió después de que su plan económico generara rechazo entre sectores políticos y desconfianza en los mercados financieros.
Posteriormente, Rishi Sunak llegó al poder y convocó elecciones anticipadas en julio de 2024, donde el Partido Conservador sufrió una fuerte derrota frente al Partido Laborista, liderado por Keir Starmer. Al día siguiente, Starmer asumió como primer ministro.
Ahora, el líder laborista abandona el cargo después de perder apoyo dentro de su propio partido y tras los malos resultados obtenidos por los laboristas en elecciones locales de Inglaterra y en comicios regionales de Escocia y Gales.
La salida de Starmer convierte al Reino Unido nuevamente en escenario de cambios políticos frecuentes y plantea el desafío de encontrar un liderazgo estable después de una década marcada por constantes relevos en el Gobierno.




