Tras tres días consecutivos de cacerolazos, ciudadanos de distintos sectores del país encabezaron este jueves una protesta pacífica contra el Gobierno frente a la Plaza de la Bandera, escenario histórico de múltiples manifestaciones ciudadanas.
Reclamos de la población
Con carteles en mano, los manifestantes expresaron su inconformidad por el alto costo de la canasta familiar, el aumento de impuestos, las actuaciones de agentes policiales, el precio de los combustibles y otras problemáticas que, aseguraron, afectan directamente la calidad de vida de la población.
Los sectores que participaron en los cacerolazos incluyeron Ensanche Ozama, El Millón, Evaristo Morales, Bella Vista, Naco, Arroyo Hondo, Alma Rosa, Los Cacicazgos y Sabana Perdida, donde durante las noches previas se escucharon calderos, cucharas y artículos de aluminio como forma de protesta.
Convocatoria de Melymel
La convocatoria fue realizada por la artista y activista Melymel, quien a través de sus redes sociales instó a la ciudadanía a sumarse a la protesta desde sus hogares y luego a concentrarse en la Plaza de la Bandera para exigir respuestas del Gobierno.
Reacciones oficiales
Hasta el momento, el presidente de la República, Luis Abinader, no se había pronunciado sobre las manifestaciones. Sin embargo, la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, declaró que era obligación del Gobierno y de los funcionarios escuchar el sentir y las inquietudes de la gente.
“Como ejercicio democrático, creo que eso lo es, y lo que tenemos que hacer es prestar atención a lo que genera esas manifestaciones de disgusto en la población”, dijo este jueves.
La Plaza como símbolo
La Plaza de la Bandera se ha convertido en un espacio emblemático para la protesta ciudadana. Desde las manifestaciones por las elecciones municipales en 2020 hasta las concentraciones de 2023 y años posteriores, distintos grupos sociales han utilizado este monumento patriótico para expresar sus reclamos.
Contexto social
La protesta de este jueves reflejó el creciente malestar de sectores medios y populares frente a la situación económica y social del país. Los cacerolazos, que comenzaron como una expresión espontánea en barrios del Gran Santo Domingo, se transformaron en una movilización nacional que busca llamar la atención del Gobierno sobre las dificultades cotidianas de la población.




