El Gobierno de Rusia cuestionó la decisión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de definir a Moscú como una amenaza para la seguridad euroatlántica, al considerar que esta postura eleva las tensiones políticas y militares entre ambas partes.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que calificar a Rusia como un adversario representa una acción hostil que obliga al país a fortalecer sus capacidades de defensa y acelerar su desarrollo en áreas como la tecnología, la economía y el sector militar.
Peskov aseguró que la posición de la OTAN demuestra, según la visión del Gobierno ruso, una política de confrontación que se ha mantenido desde la Guerra Fría, primero contra la Unión Soviética y posteriormente frente a Rusia.
“El hecho de declarar a alguien adversario es, de hecho, un acto agresivo”, expresó el portavoz, quien indicó que Moscú continuará impulsando proyectos de desarrollo y modernización para responder a lo que considera amenazas externas.
Las declaraciones del Kremlin se produjeron después de que los líderes de la OTAN reafirmaran que Rusia representa una amenaza a largo plazo para la estabilidad y seguridad de la región euroatlántica durante una cumbre celebrada en Ankara.
En la reunión, los países miembros de la alianza destacaron la necesidad de fortalecer su estructura de defensa y aumentar la participación de sus aliados europeos y Canadá en coordinación con Estados Unidos.
Además, la OTAN confirmó su compromiso de continuar apoyando a Ucrania con una inversión de 70.000 millones de euros en 2026, destinada a equipamiento militar, asistencia y programas de formación. La organización también señaló su intención de mantener un respaldo similar durante 2027 en medio del conflicto entre Kiev y Moscú.




