El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este sábado que el Gobierno del presidente Donald Trump “seguirá utilizando todas las herramientas a su alcance” para hacer frente a las amenazas de seguridad que plantea el régimen en Cuba, así como para impulsar reformas económicas y políticas en la isla.
Declaración en aniversario del 11J
Rubio dio las declaraciones a propósito del quinto aniversario de las protestas masivas del 11 de julio de 2021, cuando miles de cubanos salieron a las calles para denunciar la escasez y la falta de libertades.
“Los líderes de Cuba simplemente deben optar por comprometerse con reformas reales, la paz y la prosperidad, antes de que sea demasiado tarde”, subrayó el secretario en un comunicado.
Condena a la represión
El funcionario condenó que, tras cinco años del estallido social, cientos de cubanos permanecieran detenidos “injustamente” y reiteró el llamado a la liberación inmediata de todos los presos políticos en la isla.
Además, volvió a cargar contra los líderes del régimen, a quienes acusó —sin presentar pruebas— de robar y ocultar en el extranjero los pocos recursos que le quedan al país.
Política de presión
Washington lleva seis meses aplicando una política de máxima presión contra Cuba:
- Un bloqueo petrolero que ha multiplicado los apagones.
- Nuevas sanciones que han ahuyentado a empresas extranjeras.
- La sombra de una posible intervención militar, que cobró fuerza tras el arresto de Nicolás Maduro en Venezuela.
No obstante, Rubio aseguró que el Gobierno de Trump ha ofrecido a Cuba ayuda, asistencia para la reconstrucción y “la promesa de una nueva relación entre nuestros dos países”, siempre y cuando el régimen acepte implementar reformas políticas y económicas que brinden al país una oportunidad de prosperidad.
Contexto regional
Las declaraciones se produjeron en un escenario de creciente tensión en el Caribe y América Latina, donde las sanciones estadounidenses han impactado directamente en la economía cubana y han generado un debate internacional sobre sus consecuencias humanitarias.
Rubio insistió en que la presión continuará hasta que el régimen cubano muestre señales claras de apertura y respeto a los derechos humanos.




