El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, prometió este sábado vengar la muerte de su padre y predecesor, el ayatolá Alí Jameneí, al tiempo que agradeció la masiva participación ciudadana durante la semana de ceremonias fúnebres celebradas en su honor.
Primer mensaje oficial
En su primer pronunciamiento tras el funeral, difundido por la agencia estatal IRNA, Mojtaba aseguró que la muerte de su padre y de los demás fallecidos durante el conflicto no quedaría impune y afirmó que las represalias contra los responsables representaban una exigencia del pueblo iraní.
“Te prometemos vengar tu sangre pura y la sangre de todos los mártires de estas dos guerras”, expresó el nuevo líder supremo, quien garantizó que mantendría vivo el legado político y religioso de Alí Jameneí pese al dolor que atravesaba el país.
Promesa de represalias
Mojtaba Jameneí sostuvo que las personas involucradas en el asesinato de su padre estaban plenamente identificadas y advirtió que enfrentarían las consecuencias de sus actos.
Asimismo, afirmó que los responsables “no morirán tranquilamente en sus camas”, en una de las declaraciones más contundentes desde que asumió el liderazgo supremo de la República Islámica.
Agradecimiento por la movilización
El nuevo líder también expresó su agradecimiento a los millones de iraníes e iraquíes que participaron en las ceremonias de despedida celebradas en ciudades como Teherán, Qom, Mashad, Nayaf y Kerbala, donde se desarrolló el cortejo fúnebre antes del entierro.
Según el mensaje, la movilización popular representó una demostración de respaldo al fallecido ayatolá y a la continuidad del sistema político iraní.
Escalada regional
El pronunciamiento ocurrió en medio de una nueva escalada entre Irán y Estados Unidos, pese al memorando de entendimiento firmado recientemente entre ambas naciones.
En las últimas semanas se registraron ataques cruzados: Estados Unidos lanzó operaciones militares contra territorio iraní tras acciones de Teherán contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz, mientras que Irán respondió con bombardeos dirigidos contra Baréin, Kuwait y Jordania, elevando la preocupación por una posible expansión del conflicto en Oriente Medio.




