Cerca de 90 mil aficionados se concentraron este lunes en los alrededores del Palacio Real de Oslo para recibir a los jugadores de la selección noruega, en un ambiente de fiesta total marcado por banderas, cánticos y el tradicional entusiasmo vikingo que caracteriza al pueblo de ese país.
La “Remada Viking”
El momento más emotivo llegó cuando el príncipe heredero Haakon tomó el bombo y comandó la famosa “Remada Viking” (VikingRow), un ritual de aliento masivo en el que los fans simulan remar al unísono mientras gritan y aplauden. Las imágenes del príncipe liderando la marea humana se viralizaron rápidamente en todo el mundo, convirtiéndose en símbolo del fervor nacional.
Regreso al Mundial
Noruega, que clasificó al Mundial tras años de ausencia, sorprendió a propios y extraños al avanzar hasta los cuartos de final. El equipo dirigido por Ståle Solbakken dejó una gran imagen futbolística y demostró que el fútbol noruego estaba en claro crecimiento, impulsado por figuras como Erling Haaland, Martin Ødegaard y el resto del plantel.
Orgullo nacional
La celebración en Oslo reflejó el orgullo de un país que vivió intensamente cada partido del torneo y que ahora veía en su selección un proyecto sólido con proyección internacional. El recibimiento multitudinario fue interpretado como un respaldo masivo a los jugadores y al cuerpo técnico, que lograron devolver a Noruega al mapa futbolístico mundial.




