El Gobierno de Cuba acusó este miércoles a Estados Unidos de agravar la crisis energética que atraviesa la isla y de ignorar el “sufrimiento de miles de familias” como consecuencia de las sanciones económicas y las restricciones al suministro de petróleo.
Declaraciones del canciller
El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, afirmó en redes sociales que el colapso registrado el martes en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) —el quinto en lo que va de 2026 y el tercero en apenas una semana— ocurre en un contexto de “máxima asfixia” económica impulsada por Washington.
Rodríguez sostuvo que la Administración del presidente Donald Trump mantiene una política de presión contra el sector energético cubano y aseguró que las medidas buscan impedir el funcionamiento normal de una infraestructura considerada estratégica para el país.
Intensificación del cerco
El canciller denunció que el “cerco petrolero” impuesto por Estados Unidos se ha intensificado con sanciones dirigidas tanto a empresas cubanas como extranjeras vinculadas al suministro de combustibles y al sector energético. Según el Gobierno cubano, estas acciones afectan directamente la capacidad de generación eléctrica y agravan los apagones que han golpeado a la población durante los últimos meses.
Endurecimiento de las sanciones
Washington incrementó la presión sobre Cuba en enero con medidas destinadas a restringir el suministro de petróleo, incluyendo acciones para frenar los envíos desde Venezuela y advertencias de posibles aranceles a países que comercialicen crudo con la isla.
El pasado 1 de mayo, Trump firmó una orden ejecutiva que contempla sanciones contra personas y entidades que brinden apoyo financiero, material o tecnológico al Gobierno cubano o desarrollen operaciones en sectores considerados estratégicos, como energía, defensa, finanzas y minería.
Nuevas medidas
Esta semana, el Departamento de Estado anunció la inclusión de diez nuevas entidades en su lista de sanciones, entre ellas el Ministerio de Turismo de Cuba y varias empresas dedicadas a la importación, exportación y comercialización de combustibles, como parte de la estrategia de la Administración estadounidense para aumentar la presión sobre La Habana.




