La cifra de fallecidos por el deslizamiento de tierra ocurrido en el municipio de Chongqing, en el centro de China, aumentó a 41, luego de que los equipos de rescate localizaran e identificaran a 30 nuevas víctimas.
El desastre ocurrió el pasado 17 de julio, alrededor de las 09:08 hora local, cuando una gran masa de rocas y tierra se desprendió de una montaña y sepultó varios edificios residenciales. El derrumbe dejó a numerosos habitantes atrapados y obligó a evacuar a unas 1.100 personas de la zona afectada.
Las autoridades habían reportado inicialmente 11 muertos y 50 desaparecidos, pero tras realizar análisis de ADN y estudios de identificación de restos, confirmaron el fallecimiento de 30 personas más. Los trabajos de búsqueda continúan mientras se verifica la identidad de otros restos encontrados.
De acuerdo con estimaciones preliminares, el deslizamiento alcanzó aproximadamente 60 metros de largo, 30 metros de altura y 10 metros de espesor, con un volumen cercano a los 18.000 metros cúbicos de material desplazado. La roca de mayor tamaño tenía un volumen aproximado de 3.000 metros cúbicos.
Los equipos de emergencia enfrentan grandes dificultades durante las labores de rescate debido al complicado terreno, rodeado de montañas, pendientes y corrientes de agua, además de las lluvias registradas días después del derrumbe, que obstaculizaron el acceso de maquinaria pesada.
Tras la tragedia, el presidente de China, Xi Jinping, pidió que las operaciones de rescate se desarrollen de manera organizada y científica, además de reforzar las medidas para evitar nuevos desastres y atender a los afectados.
Este incidente se suma a otro deslizamiento ocurrido recientemente en la provincia de Gansu, en el noroeste del país, donde 21 personas murieron y varias resultaron heridas tras quedar sepultadas por un derrumbe.




