El líder opositor ugandés Kizza Besigye se desmayó este miércoles durante el inicio de su juicio por presunta traición, un incidente que obligó al Tribunal Superior de Kampala a suspender el proceso de manera indefinida mientras recibía atención médica.
El político, de 70 años, interrumpió en varias ocasiones la audiencia para denunciar supuestas irregularidades en el proceso judicial. Ante el juez Emmanuel Baguma aseguró que sus derechos constitucionales habían sido vulnerados al impedirle ser representado por los abogados de su elección y asignarle defensores públicos.
Besigye afirmó que sus abogados particulares abandonaron el caso tras recibir amenazas. Entre ellos se encontraban el alcalde de Kampala, Erias Lukwago, quien fue detenido, y la exministra de Justicia de Kenia, Martha Karua, a quien las autoridades ugandesas impidieron ingresar al país para ejercer su defensa.
Mientras la Fiscalía presentaba a su primer testigo, identificado como el ciudadano británico-estadounidense Andy Wilson Orlando, el dirigente opositor perdió el conocimiento y fue evacuado por funcionarios penitenciarios para recibir atención médica de urgencia.
Su estado de salud había generado preocupación en las últimas semanas. Su esposa, Winnie Byanyima, directora ejecutiva del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA), denunció que la atención médica que recibe en prisión ha sido restringida de forma deliberada desde su arresto en noviembre de 2024.
Por su parte, la Fiscalía sostiene que Besigye participó en un supuesto complot para derrocar al Gobierno del presidente Yoweri Museveni, acusándolo de buscar apoyo financiero en Suiza, Grecia y Kenia, además de promover el entrenamiento paramilitar de ciudadanos ugandeses. El opositor rechaza las acusaciones y asegura que el proceso tiene motivaciones políticas.
Kizza Besigye, médico, exmilitar y antiguo aliado de Museveni, es una de las figuras más representativas de la oposición en Uganda. Ha sido candidato presidencial en cuatro ocasiones y es considerado un símbolo de la lucha por la democracia en el país. El delito de traición por el que enfrenta juicio contempla la pena de muerte.




