El presidente de Colombia, Gustavo Petro, llegó este viernes a La Habana para cumplir su última visita oficial como jefe de Estado, en un viaje que busca expresar su respaldo a Cuba y fortalecer los lazos bilaterales antes de concluir su mandato.
A su llegada al Aeropuerto Internacional José Martí, el mandatario fue recibido por la viceministra de Relaciones Exteriores de Cuba, Josefina Vidal, y posteriormente se trasladó al Palacio de la Revolución para sostener un encuentro con el presidente Miguel Díaz-Canel.
Antes del viaje, Petro explicó que escogió a Cuba como destino final de su agenda internacional por considerar que la isla desempeña un papel clave para la soberanía y la estabilidad del Caribe. Además, reiteró su rechazo a cualquier escenario de conflicto en la región y aseguró que las sanciones, el bloqueo y las intervenciones militares no representan una solución a los desafíos internacionales.
Durante la reunión, ambos gobiernos abordarán el fortalecimiento de la cooperación en materia económica, comercial, de inversión y desarrollo conjunto, además de analizar temas de interés regional e internacional. La Cancillería cubana destacó que Colombia y Cuba mantienen una relación basada en el respeto mutuo, el diálogo y la colaboración.
La visita también tiene un marcado significado político, ya que representa el cierre de una etapa de estrecha relación entre ambos países durante la administración de Petro. Asimismo, evidencia las diferencias con el presidente electo, Abelardo de la Espriella, quien ha anunciado su intención de romper relaciones diplomáticas con La Habana y cerrar la embajada colombiana en la isla.
Durante su gobierno, Petro impulsó el restablecimiento de los diálogos de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en territorio cubano como parte de su política de «paz total». También defendió el papel de Cuba como garante de esas negociaciones y solicitó en varias ocasiones que fuera retirada de la lista de países promotores del terrorismo.
En los últimos meses, el mandatario colombiano se convirtió en uno de los principales defensores de Cuba en América Latina, al cuestionar las sanciones impuestas por Estados Unidos y promover el envío de ayuda humanitaria para enfrentar la crisis que atraviesa el país caribeño.
Con la salida de Gustavo Petro de la Presidencia de Colombia, Cuba perdería a uno de sus aliados más cercanos en la región, en un contexto de cambios políticos en América Latina y de crecientes desafíos para la diplomacia cubana.




