La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió este martes que, aunque regiones como Europa Occidental sufren este verano olas de calor encadenadas y graves sequías, las subidas de temperaturas asociadas al fenómeno de El Niño aún están por llegar y su influencia se notará desde finales de año.
“Con El Niño ya establecido en el Pacífico, esperamos observar un repunte de las temperaturas mundiales. Las más altas tienden a producirse después de que haya alcanzado su máximo, normalmente entre noviembre y enero”, explicó en rueda de prensa el jefe de información climática de la OMM, John Kennedy.
El experto señaló que las actuales olas de calor en Europa Occidental son producto del calentamiento global a largo plazo combinado con un patrón persistente de sistemas alternos de altas y bajas presiones que se extienden por todo el hemisferio norte.
Olas de calor y sequía en Europa
En julio, las altas presiones afectaron simultáneamente a Europa Occidental, América del Norte y Asia Central, y en agosto las mismas zonas se han visto impactadas junto con partes del este asiático.
Según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, Europa Occidental vivió su periodo junio-julio más cálido desde que existen registros, y a escala mundial fue el segundo julio más cálido de la historia, con una temperatura media 1,47 °C superior a la era preindustrial (1850-1900).
Actualmente, la región enfrenta la cuarta ola de calor del verano, con temperaturas superiores a los 35-36 °C en países como Francia, Suiza y Reino Unido, indicó la portavoz de la OMM Clare Nullis.
Las altas temperaturas se acompañan de una ausencia de precipitaciones, visible en los bajos caudales de grandes ríos europeos como el Sena, Rin y Danubio. Nullis advirtió que en países como Hungría, Serbia y la costa adriática serían necesarios entre 250 y 350 milímetros de lluvias adicionales para normalizar el déficit hídrico acumulado durante meses.
Contrastes globales
Mientras Europa enfrenta calor y sequía, otras latitudes sufren fuertes lluvias monzónicas, con riesgo de crecidas esta semana en el sureste asiático y el subcontinente indio.
La OMM subrayó que el fenómeno de El Niño, sumado al calentamiento global, intensificará los extremos climáticos en distintas regiones del planeta, desde sequías prolongadas hasta inundaciones repentinas, lo que refuerza la necesidad de adaptación y resiliencia frente a los impactos del cambio climático.




