Las grandes empresas de alimentos envasados enfrentan un nuevo desafío ante el creciente uso de medicamentos para bajar de peso basados en GLP-1, como Ozempic, Wegovy, Mounjaro y Zepbound. Estos fármacos reducen el apetito y hacen que sus usuarios consuman menos calorías, lo que podría afectar de manera significativa los ingresos de la industria.
Las proyecciones indican que hasta 55 millones de estadounidenses, cerca del 15 % de la población, podrían utilizar estos medicamentos para 2035. Actualmente, los consumidores de tratamientos GLP-1 ingieren alrededor de un 20 % menos de calorías, una reducción que ya está llevando a las compañías a replantear sus estrategias.
Según estimaciones del sector, el menor consumo de alimentos y bebidas podría provocar pérdidas de entre 30.000 y 55.000 millones de dólares anuales para la industria estadounidense en 2030.
Empresas como Conagra, General Mills y Kraft Heinz están acelerando la reformulación de sus productos para adaptarse a este nuevo escenario. En sus laboratorios desarrollan alimentos que puedan resultar atractivos incluso para personas con poco apetito.
Entre las propuestas figuran comidas inspiradas en recetas tradicionales y sabores nostálgicos, pero con un mayor contenido de proteínas y porciones más pequeñas. Algunas pruebas incluyen macarrones con queso con hasta 40 gramos de proteína y brownies elaborados con requesón.
La industria también está dejando atrás las fórmulas tradicionales con elevados niveles de azúcar, sal y grasa, utilizadas durante años para potenciar el sabor y estimular el consumo. Ahora, las compañías buscan opciones más equilibradas, nutritivas y adecuadas para personas que comen menos.
Algunas empresas han comenzado incluso a identificar sus productos con etiquetas como “GLP-1 Friendly”, mientras utilizan herramientas de inteligencia artificial para evaluar nuevas ideas y conocer las preferencias de los consumidores.
El impacto podría extenderse más allá de quienes toman estos medicamentos. Las compañías también buscan captar a los llamados consumidores “adyacentes al GLP-1”, como familiares de usuarios que podrían adoptar cambios similares en sus hábitos alimentarios.
Con la mirada puesta en 2028 y los años siguientes, las empresas del sector reconocen que el modelo tradicional de vender mayores cantidades de alimentos está cambiando. La expansión de los fármacos GLP-1 las obliga a apostar por productos más nutritivos, porciones controladas y nuevas formas de atraer a consumidores con menor apetito.




