El Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem) de Perú advirtió este jueves que al menos 58 lagunas de los Andes se encuentran en riesgo “muy alto” de desbordamiento, lo que podría provocar desprendimientos de masas de hielo y rocas similares al desastre ocurrido esta semana en Nepal.
Entre las lagunas identificadas, la de mayor peligro es la Laguna Parón, ubicada a 4,200 metros de altura en la Cordillera Blanca, región Áncash, considerada uno de los cuerpos de agua glaciar más vulnerables del país.
Riesgos en el Huascarán y Palcacocha
La directora de Investigación en Glaciares del Inaigem, Paola Moschella, explicó que uno de los principales puntos críticos se ubica en el nevado Huascarán, la montaña más alta de Perú (6,768 metros), donde se ha identificado inestabilidad en sus picos norte y sur.
Los modelamientos realizados muestran que un desprendimiento de hielo o roca podría generar un escenario similar al ocurrido durante el terremoto de Áncash de 1970, cuando un aluvión sepultó la ciudad de Yungay y dejó más de 15,000 muertos.
Otra laguna crítica es Palcacocha, rodeada de glaciares y ubicada cerca de la ciudad de Huaraz, capital regional de Áncash. Un eventual desprendimiento podría empujar el cuerpo de agua hacia la ciudad, generando un aluvión de gran magnitud.
Mapas de peligro y sistemas de alerta
Moschella señaló que el Inaigem desarrolla mapas de peligro y recomendaciones de mitigación que deben implementar los gobiernos locales. Además, se brinda asistencia técnica y acceso a información en tiempo real para impulsar sistemas de alerta temprana.
“Se han identificado entre cientos a miles de personas que podrían verse afectadas por esta situación”, sostuvo la funcionaria, al subrayar que un desprendimiento sobre una laguna puede generar oleaje, desbordes y aluviones que impacten poblaciones en zonas de influencia.
El contexto internacional refuerza la alerta: este miércoles, un colapso glaciar en Nepal provocó una devastadora riada en el distrito de Rasuwa, con un saldo de 389 fallecidos y 1,400 desaparecidos, según las autoridades locales. El impacto fue tan fuerte que generó una señal sísmica de magnitud 5.2, de acuerdo con el Ministerio chino de Recursos Naturales.




