El Gobierno de Estados Unidos ordenó el cierre de emergencia de 110 escuelas de formación para conductores de vehículos comerciales, luego de detectar irregularidades relacionadas con la certificación de choferes que no dominan el idioma inglés.
El anuncio fue realizado este lunes por el secretario de Transporte, Sean Duffy, quien explicó que los centros clausurados estarían vinculados con unas 5.000 infracciones relacionadas con el requisito de dominio del inglés para operar vehículos comerciales en las carreteras del país.
Duffy señaló que esta exigencia está vigente desde hace décadas y acusó a algunas academias de conocer la normativa, pero aun así aprobar a estudiantes que no cumplen con el requisito lingüístico.
Según el funcionario, las autoridades realizaron un análisis de datos para identificar los centros con mayores irregularidades. Como resultado, determinaron la suspensión de las 110 escuelas señaladas.
Además, el Departamento de Transporte cerró otros 160 centros de capacitación que, según las autoridades, no contaban con las condiciones necesarias para preparar adecuadamente a los aspirantes. Entre las deficiencias detectadas figuran la falta de espacio para realizar maniobras prácticas, instructores sin licencia y ausencia de aulas apropiadas.
La medida forma parte de una política impulsada por la Administración del presidente Donald Trump para reforzar los controles sobre la formación y expedición de licencias para conductores de camiones y autobuses.
De acuerdo con cifras oficiales citadas por el Gobierno, durante el último año y medio las autoridades han retirado de las carreteras a más de 28.000 conductores que no cumplían con el requisito de dominio del inglés. También se han cancelado más de 30.000 licencias consideradas emitidas ilegalmente y eliminado de los registros a más de 8.000 escuelas de capacitación calificadas como no aptas.
Las autoridades estadounidenses también han intensificado la vigilancia contra posibles fraudes en los centros de entrenamiento. En julio, el Departamento de Transporte anunció una alianza con el Departamento de Seguridad Nacional para combatir prácticas consideradas fraudulentas o ilegales.
Como parte de estas medidas, el Gobierno republicano informó en febrero que los conductores de camiones y autobuses deberán realizar en inglés los exámenes para obtener sus licencias. La disposición deja sin efecto las alternativas que ofrecían algunos estados para presentar las pruebas en otros idiomas.
Entre los territorios afectados se encuentran Florida y California, donde anteriormente existían opciones para realizar los exámenes en idiomas distintos del inglés. En California, por ejemplo, las pruebas llegaron a estar disponibles en al menos 20 lenguas.




