Una semana después de la devastadora riada que golpeó la cuenca del Bhote Koshi, en la frontera entre Nepal y China, el balance provisional supera los 1,200 muertos en Nepal, una veintena en China y más de 5,000 desaparecidos, mientras persisten interrogantes sobre lo ocurrido y sobre el paradero de quienes aún faltan.
El origen del desastre
El 26 de agosto, un desprendimiento masivo de hielo y roca desencadenó una riada que arrasó viviendas, vehículos, puentes e instalaciones hidroeléctricas. La velocidad del fenómeno quedó registrada en los equipos sísmicos, que detectaron una señal a las 08:37, inicialmente interpretada como un sismo de magnitud 4,4. Trece minutos después, el medidor hidrológico de Syabrubesi fue arrancado por la crecida.
Supervivientes con minutos de ventaja
Testimonios recogidos por EFE revelan que quienes lograron escapar lo hicieron gracias a avisos de vecinos, policías o responsables de escuelas, con apenas minutos para huir hacia zonas elevadas. “Solo tuvimos tres minutos para escapar”, relató un sobreviviente.
Desaparecidos y cuerpos atrapados
Entre los desaparecidos figuran trabajadores de proyectos hidroeléctricos y habitantes de localidades arrasadas. Algunos cuerpos han sido hallados kilómetros río abajo, mientras otros permanecen atrapados en viviendas sepultadas. En Devighat, voluntarios recuperan documentos y cadáveres, y drones de carga trasladan cuerpos en camillas suspendidas hacia zonas accesibles.
Identificación y morgues saturadas
En Katmandú, una morgue improvisada exhibe fotografías de desaparecidos frente a imágenes de cuerpos aún sin identificar. La capacidad de conservación es limitada y el volumen de víctimas ha obligado a realizar entierros conforme a la ley. Familias recorren hospitales y puestos policiales con fotos de sus seres queridos.
El sistema de alerta
La secuencia de registros muestra que pasaron 38 minutos entre la primera señal sísmica y el envío de mensajes de emergencia. En Rasuwa, donde las comunicaciones estaban afectadas, autoridades y vecinos avisaron de puerta en puerta. La falta de una alerta temprana eficaz es uno de los puntos más cuestionados.
Situación actual
Más de 5,000 personas continúan desaparecidas, los equipos siguen recuperando cadáveres y cientos de damnificados permanecen en refugios tras perder sus viviendas. Una semana después, Nepal conoce mejor cómo ocurrió la riada, pero aún desconoce dónde están miles de víctimas.




