El Gobierno español firmó este sábado una orden para tomar el control del Puerto de Ceuta y autorizar la instalación de carpas para acoger a más de 1,000 migrantes que todavía permanecen en la ciudad tras haber cruzado irregularmente la frontera desde Marruecos a finales de julio.
La orden ministerial
El ministro de Transportes, Óscar Puente, firmó la disposición al amparo del artículo 73.3 de la Ley de Puertos del Estado y la Marina Mercante, autorizando el uso de 16,000 metros cuadrados de dominio público portuario para levantar instalaciones temporales.
La medida se produce después de que el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Ceuta, controlado por la ciudad autónoma, votara en contra de la solicitud de la Secretaría de Estado de Migraciones para instalar dichas carpas.
Situación en Ceuta
Tras la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio, decenas de miles de migrantes regresaron voluntariamente a Marruecos. Sin embargo, aún permanecen en la ciudad varios miles, muchos viviendo en chabolas improvisadas en la playa o en barrios periféricos.
Las cifras varían: el Gobierno español estimó 5,000 personas a finales de agosto, el Ejecutivo ceutí habló de 8,000 a 9,000 el 1 de septiembre, y algunas ONG elevan el número hasta 20,000.
Función de las carpas
La orden ministerial detalla que la ocupación se materializará mediante la instalación de zonas de descanso, enfermería, dispensario y espacios para atención social y servicios sanitarios. Según el Ministerio de Transportes, la decisión responde a la “excepcionalidad” de la situación en Ceuta.
Menores y asistencia
La Policía Nacional ha puesto a disposición del Gobierno de Ceuta a 1,500 menores, que están acogidos en distintos centros habilitados por la crisis migratoria.
ONG como No Name Kitchen y Asociación Elín denunciaron un trato inhumano hacia los migrantes, con falta de acceso a agua y comida y el uso de violencia en las devoluciones a Marruecos.
Balance trágico
La entrada masiva dejó un saldo de más de un centenar de fallecidos, la mayoría por ahogamiento o aplastamiento en el tumulto. La Guardia Civil recuperó 83 cadáveres en el entorno del espigón fronterizo, aunque solo una parte pudo ser identificada mediante pruebas biológicas o huellas dactilares.




