El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, arribará este miércoles a Ecuador para fortalecer la cooperación con el gobierno de Daniel Noboa en materia de seguridad y combate al crimen organizado transnacional.
La visita ocurre en un contexto de creciente colaboración militar entre Washington y Quito, mientras Estados Unidos ha realizado al menos cinco ataques contra embarcaciones en el océano Pacífico que, según información de inteligencia estadounidense, estarían relacionadas con el traslado de drogas y el apoyo logístico a grupos vinculados al narcotráfico.
De acuerdo con las autoridades, algunas de las personas que se encontraban a bordo de esas embarcaciones fueron entregadas a Ecuador. Sin embargo, en al menos dos casos, los tribunales dispusieron su liberación por falta de pruebas que demostraran la comisión de delitos.
Mayor cooperación militar
El respaldo estadounidense también se ha reflejado en el despliegue de aeronaves militares en territorio ecuatoriano. Esta semana llegaron al país dos MV-22B Osprey, utilizados para operaciones en zonas de difícil acceso.
Las aeronaves participaron en un operativo contra actividades de minería ilegal en Alto Punino, en la Amazonía ecuatoriana, como parte de las acciones conjuntas de seguridad entre ambos países.
Extradición y lucha contra las organizaciones criminales
Rubio señaló que la designación de Los Choneros, Los Lobos y Chone Killers como organizaciones terroristas por parte de Estados Unidos permitirá ampliar la cooperación en inteligencia, seguridad y operaciones contra las estructuras criminales.
El funcionario también confirmó que Washington y Quito trabajan en la actualización del tratado bilateral de extradición. El acuerdo permitió el año pasado la entrega a Estados Unidos de José Adolfo Macías Villamar, conocido como alias “Fito” y señalado como líder de Los Choneros.
La visita de Rubio forma parte de una gira por Colombia, Ecuador y Perú, donde el secretario de Estado busca reforzar los vínculos regionales y coordinar estrategias frente al narcotráfico y otras amenazas de seguridad.
Con su llegada a Quito, Estados Unidos y Ecuador buscan consolidar una alianza que se ha estrechado durante los gobiernos de Donald Trump y Daniel Noboa, especialmente a raíz de la ofensiva ecuatoriana contra las organizaciones criminales responsables de buena parte de la violencia que afecta al país.




