Haití volvió a solicitar a la comunidad internacional un cambio en la forma de apoyar al país, al plantear que la cooperación debe pasar de la asistencia tradicional a mayores inversiones que permitan generar empleos, fortalecer la economía y contribuir a la seguridad.
La ministra de Asuntos Exteriores y Cultos de Haití, Raina Forbin, hizo el llamado durante la reunión ministerial del Programa de Acción de Doha en favor de los Países Menos Adelantados (PMA), celebrada en Adís Abeba.
Forbin sostuvo que la recuperación económica es una de las principales prioridades del Gobierno haitiano, junto con el restablecimiento de la seguridad y la celebración de elecciones.
La funcionaria destacó el potencial de la población joven del país y señaló que crear empleos dignos y ofrecer oportunidades a la juventud no solo favorecería el crecimiento económico, sino que también ayudaría a enfrentar los problemas de seguridad y promover una mayor estabilidad.
Entre las áreas consideradas prioritarias por Haití figuran la reactivación económica, la inversión, la integración comercial y la adaptación frente al cambio climático.
Asimismo, la ministra pidió facilitar el acceso a recursos financieros y tecnología para aumentar la capacidad del país de hacer frente a sus dificultades. También manifestó el interés de Puerto Príncipe en fortalecer sus vínculos económicos con el Caribe, África y otros socios internacionales.
“Haití está decidido a contribuir a su propia recuperación”, sostuvo Forbin, al tiempo que reclamó una mayor solidaridad internacional que se traduzca en medidas concretas y beneficios visibles para la población.
El planteamiento de la ministra retoma una petición formulada en junio ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuando instó a sustituir el modelo basado principalmente en la ayuda por uno enfocado en la inversión como vía para contribuir a la estabilización del país.
Haití atraviesa una profunda crisis de seguridad, con grupos armados que mantienen bajo su control amplias zonas de Puerto Príncipe, la capital.
Según datos de Naciones Unidas citados en el comunicado, la violencia dejó al menos 3.050 personas muertas y 1.401 heridas durante los primeros seis meses del año, reflejando la gravedad de la situación que enfrenta la nación caribeña.




