Bogotá, Colombia. Lo que comenzó como una sustancia asociada a fiestas exclusivas y ambientes de lujo se ha convertido en un motivo de preocupación para las autoridades sanitarias de Colombia. El consumo de tusi, también conocido como «cocaína rosa», ha sido relacionado con graves complicaciones vasculares en jóvenes, algunos de los cuales han sufrido amputaciones de dedos y extremidades.
Especialistas médicos han identificado un aumento de pacientes con lesiones en brazos y piernas, presuntamente vinculadas al consumo de esta droga. En el departamento de Antioquia se han documentado al menos tres casos que terminaron en amputaciones, mientras que durante un pico de atenciones registrado en mayo, tres centros de salud recibieron alrededor de 16 pacientes con complicaciones similares.
De acuerdo con Andrea Restrepo, presidenta de la Asociación Colombiana de Medicina Vascular, las lesiones se producen por una intensa contracción de los vasos sanguíneos, que dificulta el flujo de sangre hacia las extremidades. Esta condición puede provocar isquemia, muerte de los tejidos y, en situaciones graves, la pérdida de partes del cuerpo.
Una mezcla de sustancias de composición incierta
Uno de los principales riesgos del tusi es que no posee una fórmula fija, sino que se elabora mediante combinaciones variables de sustancias psicoactivas, lo que dificulta determinar sus efectos y consecuencias.
Según datos de la organización colombiana Échele Cabeza, que ha analizado 4.522 muestras entre 2021 y 2026, el 52 % contenía ketamina y MDMA, mientras que cerca del 10 % presentaba mezclas de ketamina y MDA. También se han detectado cafeína, metanfetaminas y otros componentes.
Los investigadores han identificado metanfetaminas bromadas en muestras relacionadas con algunos pacientes, aunque todavía no existe certeza sobre cuál sustancia o combinación desencadena las lesiones vasculares. La posible presencia de xilacina, un sedante veterinario, también permanece bajo investigación.
De las fiestas exclusivas al consumo doméstico
El tusi comenzó a circular en Colombia alrededor de 2010 y ganó popularidad por su presentación rosada y su asociación con ambientes de alto poder adquisitivo. Sin embargo, su distribución se extendió progresivamente a otros sectores de la sociedad.
Su elaboración artesanal ha facilitado que el consumo salga de las discotecas y llegue a espacios privados, incluso dentro de los hogares.
Esta expansión también se refleja en las cifras oficiales: las incautaciones pasaron de 54.266 dosis en 2024 a 68.862 en 2025, lo que representa un incremento del 26,9 %.
Ante este panorama, toxicólogos, cirujanos vasculares y servicios de urgencias trabajan en protocolos de atención y en una base de datos conjunta para estudiar los casos y determinar los componentes responsables de estas complicaciones.
Mientras avanzan las investigaciones, los especialistas advierten sobre los peligros de una sustancia cuya composición es impredecible y que puede ocasionar consecuencias irreversibles para la salud.
Fuente – EFE




