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Deuda externa de países en desarrollo alcanza cifra histórica de US$9,4 billones

La deuda externa de los países en desarrollo continúa creciendo y alcanzó un récord de US$9,4 billones en 2025, lo que representa un incremento del 5,5 %, según el Informe sobre la Deuda Internacional presentado en 2026 por el Grupo Banco Mundial.

El documento señala que este crecimiento constituye el ritmo más acelerado desde 2021 y equivale aproximadamente a cuatro veces el promedio registrado entre 2022 y 2024, una situación que mantiene bajo presión las economías de numerosas naciones vulnerables.

El informe destaca que, aunque los mercados internacionales han comenzado a ofrecer mayores oportunidades de financiamiento, las condiciones para obtener préstamos siguen siendo costosas, especialmente para los países con menores ingresos.

Asimismo, los acreedores privados han incrementado su participación en el financiamiento. La emisión de bonos de entidades públicas aumentó cerca de un 35 %, hasta alcanzar los US$251.000 millones, su nivel más elevado en cinco años.

En los países que pueden acceder a recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), la deuda externa creció un 8,1 %, situándose en US$1,3 billones.

El organismo advierte que el peso de estas obligaciones financieras puede limitar los recursos destinados a servicios esenciales, como educación, salud e infraestructura, afectando las posibilidades de desarrollo de millones de personas.

PREOCUPACIÓN POR LA SEGURIDAD ALIMENTARIA

En cuanto al panorama alimentario mundial, los mercados mantienen una relativa estabilidad y cuentan con suministros suficientes. Desde septiembre, el índice general de precios agrícolas disminuyó un 1 %, mientras que el correspondiente a los cereales registró una reducción del 6 %.

Sin embargo, los conflictos armados y los fenómenos climáticos continúan agravando la inseguridad alimentaria en distintas regiones.

En África oriental y meridional, se estima que entre 58 y 69 millones de personas necesitarán ayuda alimentaria para abril de 2027. La situación resulta especialmente delicada en Somalia, Sudán del Sur y Sudán, donde persiste el riesgo de hambruna en determinadas zonas.

En Yemen, más de 18 millones de habitantes enfrentan niveles agudos de inseguridad alimentaria, en medio del recrudecimiento de los enfrentamientos y los desplazamientos de población.

Por otra parte, la inflación de los alimentos continúa afectando principalmente a las economías de ingresos bajos y medianos bajos, donde numerosos países registran aumentos superiores al 5 %.

Los mayores incrementos se concentran en África oriental y meridional, Oriente Medio, el norte de África y Asia meridional y central. Además, los datos muestran que, en aproximadamente el 22 % de los 150 países analizados, los precios reales de los alimentos aumentaron por encima de la inflación general.

El panorama refleja dos desafíos estrechamente relacionados para las naciones en desarrollo: el crecimiento de sus compromisos financieros y las dificultades para garantizar el acceso de sus poblaciones a una alimentación adecuada.

Fuente: Grupo Banco Mundial (2026), Informe sobre la Deuda Internacional 2026.

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