El presidente de China, Xi Jinping, sostuvo este viernes 17 de enero una conversación telefónica con el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, según informaron medios oficiales chinos. Aunque no se revelaron detalles de la llamada, el mismo día se anunció que Xi enviará al vicepresidente Han Zheng a la ceremonia de investidura de Trump la próxima semana, marcando un gesto diplomático inusual en las relaciones entre ambos países.
Durante su primer mandato, Trump lideró una guerra comercial contra China, imponiendo altos aranceles y acusando al gigante asiático de prácticas comerciales injustas. Ahora, ha prometido tomar medidas más severas, vinculando a China con la crisis del fentanilo en Estados Unidos. La relación bilateral enfrenta crecientes tensiones, especialmente tras las declaraciones de Marco Rubio, candidato de Trump para secretario de Estado, quien calificó a China como “el adversario más peligroso”.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, instó a Estados Unidos a abordar la relación bilateral con un enfoque constructivo y a cesar los ataques injustificados. Xi Jinping, por su parte, reiteró en diciembre su disposición al diálogo y la cooperación, advirtiendo que una guerra comercial “no tendría ganadores”.
El envío de Han Zheng, primera vez que un alto funcionario chino asiste a una toma de posesión presidencial en Estados Unidos, se interpreta como un mensaje de apertura para buscar una relación más estable. Sin embargo, expertos como Danny Russel, del Asia Society Policy Institute, consideran que el viaje de Han es principalmente simbólico, en un contexto de renovadas tensiones y desafíos en las relaciones entre ambas potencias.




