Hoy se conmemora el cuarto aniversario del violento asesinato del presidente haitiano Jovenel Moïse, ocurrido en la madrugada del 7 de julio de 2021 en su residencia privada de Pétion-Ville. Cuatro años después, el crimen sigue impune y el proceso judicial permanece estancado.
El atentado fue perpetrado por un comando armado compuesto por aproximadamente 20 exmilitares colombianos.
Los atacantes irrumpieron en la casa del mandatario alrededor de la 1:00 a.m., disparando en múltiples ocasiones.
Moïse recibió doce impactos de bala y fue golpeado brutalmente, muriendo en el lugar.
Su esposa, Martine Moïse, resultó herida de gravedad, con impactos en brazos, muslos, abdomen y manos. Según relató, los agresores registraron la habitación buscando documentos específicos, realizaron videollamadas para confirmar objetivos y manipularon su cuerpo para verificar si aún vivía antes de dejarla malherida.
Graves fallos de seguridad y conspiración internacional
La ex primera dama denunció múltiples fallas en el esquema de protección presidencial. Afirmó que solo había unos pocos agentes esa noche y que los atacantes se hicieron pasar por miembros de la DEA para engañar y desmovilizar a los guardias.
La investigación ha identificado entre 26 y 28 mercenarios colombianos reclutados por empresas como CTU Security, dirigida por el venezolano Antonio Intriago, y Worldwide Capital, del empresario Walter Veintemilla. Como autores intelectuales se señala al médico haitiano-estadounidense Christian Emmanuel Sanon, al exfuncionario Joseph Félix Badio y al empresario Ashkard Joseph Pierre.
Algunos implicados han confesado que inicialmente fueron contratados para proteger al mandatario, pero luego se les ordenó asesinarlo.
Se descubrieron conexiones financieras con entidades en EE. UU. y posibles vínculos con redes de inteligencia internacional.
Un proceso estancado y sin justicia
A cuatro años del magnicidio, decenas de sospechosos —entre ellos mercenarios y exoficiales de seguridad presidencial— permanecen detenidos, pero ningún juicio ha comenzado.
La familia de Moïse y diversas organizaciones internacionales reclaman la creación de una corte especial o internacional que garantice un proceso transparente ante el colapso del sistema judicial haitiano.
Tanto Martine Moïse como el ex primer ministro Claude Joseph han sido interrogados por su supuesta vinculación con el crimen, aunque no enfrentan cargos formales.
La muerte de Jovenel Moïse marcó un punto de quiebre en la historia reciente de Haití, intensificando la crisis política y evidenciando la fragilidad institucional del país. Cuatro años después, el reclamo por verdad y justicia sigue más vigente que nunca.




