La Cámara de Diputados de la República Dominicana continúa con una curul vacía desde hace dos meses, luego de la renuncia del legislador Agustín Burgos, quien dejó su puesto para asumir la dirección del Instituto Dominicano de Prevención y Protección de Riesgos Laborales (Idoppril).
La salida de Burgos, diputado por La Vega, ha desatado una nueva crisis interna en el oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM), que no ha logrado consenso para proponer a su reemplazo, incumpliendo así el reglamento del Congreso que otorga un plazo de un mes para presentar una terna de candidatos en caso de vacante.
Fuentes del PRM indicaron que, aunque el partido contaba con un perfil “idóneo” para llenar el escaño —el exdiputado David Pérez—, las pugnas entre grupos internos han impedido concretar su postulación, dejando al Congreso con una matrícula incompleta.
David Pérez, quien fue diputado durante el período 2020-2024, es hasta ahora el nombre más sonoro para ocupar el puesto vacante. Aunque aspiró a reelegirse, no logró el respaldo necesario en las encuestas internas del partido. Aun así, su nombre sigue en consideración, pero sin avances oficiales.
Esta situación no es nueva para el Congreso. En 2020, otros legisladores del PRM también renunciaron para ocupar cargos en el Gobierno, entre ellos Olmedo Caba (Indrhi), Josefa Castillo (Superintendencia de Seguros) y Nelson Arroyo (Indotel), lo que también generó procesos internos para sustituirlos.
Mientras tanto, la vacante de La Vega sigue sin resolverse, reflejando las tensiones internas que persisten en el PRM y afectando la representación legislativa en la Cámara Baja.




