México y Estados Unidos reforzaron este miércoles su cooperación en materia de seguridad mediante la creación de un grupo de alto nivel que coordinará acciones conjuntas, en un contexto marcado por la ofensiva de Washington contra los cárteles de la droga y el despliegue militar estadounidense en el Caribe.
Durante la visita del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, enfatizó que su Gobierno mantendrá la cooperación en seguridad, pero dejó claro que nunca permitirá presencia militar extranjera en territorio mexicano.
Sheinbaum recordó que el acuerdo establecido con Washington en febrero se basa en “confianza mutua, responsabilidad compartida, respeto a las soberanías y cooperación sin subordinación”. Durante el encuentro en Palacio Nacional, también participaron la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y el canciller mexicano, Juan Ramón De la Fuente.
Cooperación estructurada con EE.UU.
En una conferencia de prensa conjunta, Rubio aseguró que las operaciones conjuntas contra el narcotráfico “siempre han existido”, pero ahora se busca “ampliar y sistematizar” esa cooperación mediante reuniones regulares.
“No hay gobierno que esté cooperando más con nosotros en la lucha contra la criminalidad que el de México, el Gobierno de la presidenta Sheinbaum, y se lo agradecemos muchísimo. Queda mucho por hacer juntos”, indicó Rubio, quien también destacó que Sheinbaum ha dialogado sobre estos temas con el presidente estadounidense, Donald Trump.
El funcionario estadounidense elogió con “respeto y admiración” la labor de México en enfrentar a los “grupos narcoterroristas que amenazan no solo a México y Estados Unidos, sino la paz y estabilidad global”.
Por su parte, el canciller De la Fuente señaló que este nuevo mecanismo binacional permitirá “más y mejores resultados”, beneficiará a ambos países y establecerá una ruta más definida en la cooperación contra el narcotráfico. Además, confió en que el grupo de alto nivel pueda informar avances en los próximos meses.
Rubio también abordó el tráfico de armas que ingresan a México desde EE.UU. y reconoció los avances de la Administración Sheinbaum en la detención y entrega de 59 delincuentes de alto nivel requeridos por Washington.
Además de la lucha contra el narcotráfico, ambos mandatarios trataron asuntos comerciales, como el superávit mexicano, los aranceles estadounidenses a productos agrícolas, el tránsito de exportaciones chinas por México y temas migratorios relacionados con el control fronterizo y la situación de los mexicanos en Estados Unidos.
Este acercamiento diplomático se produce en un momento en que Washington ha intensificado sus acciones militares contra el crimen organizado en Latinoamérica, mientras México busca equilibrar la cooperación estratégica con la defensa de su soberanía nacional.




